Apple lleva años presumiendo de sus relojes inteligentes, pero hay ocasiones en las que toca mirar alrededor (algo en que la firma es experta) y reconocer que otros están apostando por una innovación real. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con el último smartwatch presentado por Xiaomi en el Mobile World Congress de Barcelona, ya que el nuevo Xiaomi Watch 5 incorpora funciones que, de verdad, son realmente útiles.
Las grandes novedades del Watch 5 empiezan por el software, y no es un detalle menor. Apostar por Wear OS 6 le permite jugar en igualdad de condiciones con los grandes, integrando de forma nativa servicios como Google Maps, Google Wallet o el acceso completo a la tienda de aplicaciones.
Pero el verdadero salto llega al ser el primer reloj de Xiaomi en integrar de serie a Gemini, el asistente de Google, pensado para usarse sin tocar la pantalla y sin depender constantemente del móvil. En el día a día, esto cambia la forma de usar el reloj, porque ya no es solo un complemento, sino una extensión realmente autónoma.
A nivel de hardware, Xiaomi también ha afinado donde muchos fabricantes siguen fallando: la autonomía. La batería de 930 mAh con tecnología de silicio-carbono es, sencillamente, enorme para un reloj con Wear OS. Combinada con un sistema de doble chip, permite alcanzar cifras que hasta ahora parecían incompatibles con un sistema completo de Google. Seis días en modo inteligente y hasta 18 en ahorro de energía no son números teóricos sin más, sino una declaración de intenciones frente a relojes que aún obligan a cargar cada noche.
Pero no, nada de esto es lo que debería copiar Apple, sin otra cosa mucho más práctica.
Los gestos del Xiaomi Watch son de otro nivel
Ahora bien, donde el Xiaomi Watch 5 realmente pone contra las cuerdas al Apple Watch es en el control por gestos. Apple fue pionera popularizando el doble toque y los gestos de muñeca, especialmente útiles cuando tienes la otra mano ocupada. Pero Xiaomi ha decidido no quedarse ahí y ha ido un paso más lejos gracias al uso combinado de sensores EMG, IMU y PPG. Esta mezcla permite detectar movimientos musculares y gestos sutiles con mucha más precisión, ampliando de forma real las posibilidades de control sin tocar la pantalla.
En la práctica, esto se traduce en gestos estándar como pellizcar o frotar dos veces para colgar llamadas o silenciar alarmas, pero también en otros totalmente personalizables. Chasquear los dedos, agitar o girar la muñeca se pueden asociar a acciones concretas como iniciar un entrenamiento, abrir una app, controlar la música o manejar la cámara del móvil a distancia.
No es una función pensada para presumir en una demo, sino algo que, tras unos días de uso, encaja de forma natural y acaba resultando sorprendentemente adictivo. Sin lugar a dudas, una nueva forma de usar nuestro wearables que, suponemos, vamos a ver en muchos relojes de otras marcas de aquí en adelante.
