Si tienes una Xiaomi Smart Band en la muñeca, seguramente sabes que no hace falta gastarse mucho dinero para controlar los pasos, consultar las pulsaciones o saber cómo has dormido. Por eso, la nueva Fitbit Edge que Google presenta hace unas horas, tiene un reto complicado: convencer a los usuarios de que merece la pena pagar bastante más por una pulsera de actividad.
Su precio parte de los 179,99 euros, una diferencia considerable frente a las pulseras de Xiaomi, cuto modelo más Pro ahora mismo cuesta menos de 80 euros.
Pero no hablamos de dos productos que pertenezcan a categorías completamente distintas. Las dos son smartbands, las dos permiten registrar la actividad diaria y las dos están pensadas para llevarlas puestas durante todo el día. La diferencia está en hasta dónde quiere llegar cada una.
¿Qué tiene de especial la Fitbit Edge?
Google apuesta por una experiencia más avanzada, con un entrenador personal basado en Gemini que analiza tus datos y adapta los planes de entrenamiento a tus objetivos. Xiaomi, por su parte, ofrece una pulsera muy completa sin necesidad de pagar una cantidad semejante.
La Fitbit Edge incluye tres meses de prueba de Google Health Premium, pero conviene tener en cuenta que algunas de sus funciones más interesantes requieren una suscripción. Es decir, no basta con pagar por el dispositivo si quieres aprovechar todas las posibilidades de su entrenador inteligente.
Google quiere que la pulsera sirva para algo más que consultar estadísticas. Gemini puede preparar planes de ejercicio personalizados, adaptarlos a los cambios de tu rutina y ofrecer recomendaciones relacionadas con el descanso y la recuperación. La aplicación Google Health reúne las métricas para ayudarte a entender tu evolución, en lugar de limitarse a mostrarte números que tienes que interpretar por tu cuenta.
En el apartado deportivo, la Fitbit Edge incorpora GPS integrado y altímetro para registrar rutas y desniveles sin depender continuamente del teléfono. También mide la frecuencia cardiaca, la variabilidad de la frecuencia cardiaca, el oxígeno en sangre y diferentes indicadores relacionados con el sueño. Su autonomía alcanza los siete días, según Google, y la carga completa requiere unos 90 minutos.
La Xiaomi Smart Band 10 Pro no se queda precisamente corta. Cuenta con una pantalla AMOLED de 1,74 pulgadas, brillo máximo de 2.000 nits y un cuerpo de aluminio de 9,7 milímetros de grosor y 21,6 gramos de peso. Es una pulsera ligera, con una pantalla que debería poder consultarse incluso cuando el sol aprieta.
Otro de sus puntos fuertes es la batería. Xiaomi anuncia hasta 21 días de autonomía con un uso ligero, unos 15 días en condiciones normales y ocho días con la pantalla siempre encendida. Esta es una de las grandes diferencias respecto a la pulsera de Google, que se queda en una autonomía que, según la marca, alcanza la semana.
También permite analizar el sueño, registrar la frecuencia cardiaca y medir la variabilidad de esta durante la noche. Incluso puede sincronizar mensajes de dos teléfonos, algo práctico si utilizas un móvil personal y otro del trabajo.
¿Para quién es la nueva Google Fitbit Edge?
La pulsera de Google está dirigida principalmente a quienes entrenan con frecuencia y quieren mejorar sus resultados con ayuda de sus propios datos. Si sales a correr varias veces por semana, intentas mantener una rutina de ejercicio o quieres entender mejor cómo influye el descanso en tu rendimiento, el entrenador con Gemini puede aportar un valor añadido.
Su GPS integrado y las métricas de recuperación también encajan con quienes prefieren salir a entrenar sin llevar siempre el móvil encima.
Eso sí, hay que valorar si realmente se aprovecharán las recomendaciones personalizadas y si compensa asumir el coste de Google Health Premium para acceder a las funciones avanzadas.
¿Para quién no es la nueva pulsera de Google?
Si lo que quieres es contar pasos, registrar caminatas, consultar las pulsaciones, controlar el sueño y recibir notificaciones, gastar 179,99 euros en la Fitbit Edge puede ser innecesario. La Xiaomi Smart Band 10 Pro cubre buena parte de esas necesidades y añade una autonomía muy superior sobre el papel.
Tampoco necesitas el entrenador de Gemini si no sigues un plan de entrenamiento concreto o simplemente quieres consultar tus estadísticas de vez en cuando. En ese caso, la pulsera de Xiaomi tiene más sentido por su relación entre prestaciones, batería y coste.
Está claro que la Fitbit Edge es una propuesta más ambiciosa, pero no necesariamente una mejor compra para todo el mundo. Al final Xiaomi sigue presumiendo de ofrecer muchas de las funciones que la mayoría de usuarios necesita, en un dispositivo con una batería enorme, sin convertir una pulsera de actividad en una compra de casi 180 euros.
