Hay dispositivos que nacen con la intención de crear una nueva categoría y otros que buscan enfrentarse a la competencia y mejorar una idea ya existente. El Fitbit Air pertenece claramente al segundo grupo. Y lo consigue, a medias.
Google ha apostado por una pulsera inteligente sin pantalla que apunta directamente a Whoop, una de las pulseras nacidas para cuantificar y medir el deporte que hacemos, de la forma menos invasiva posible.
La diferencia es que Google apuesta por monitorizar la salud y la actividad física de forma continua, discreta y sin depender de una suscripción obligatoria. Simplemente tienes que pagar los 99 euros que cuesta la pulsera y listo.
Lo malo es que aún tiene algunos aspectos que pulir.
Diseño ligero sin pantalla
Lo primero que llama la atención del Fitbit Air es su tamaño. El módulo principal apenas pesa 5,2 gramos y prácticamente desaparece una vez colocado en la muñeca. Es uno de esos dispositivos que, tras unas horas de uso, acabas olvidando que llevas puesto, por lo que, a la hora de dormir, es especialmente cómodo.
La correa incluida utiliza un sistema de velcro muy cómodo que facilita ajustarla con precisión, pero ya te digo que no es la mejor ya que se nota demasiado barata y, cuando se moja, tarda en secarse una barbaridad. Mejor que busques una alternativa en Amazon, ya que el sensor puede extraerse para cambiar de correa por otra de silicona o mayor calidad.
Su resistencia al agua de 5 ATM permite utilizarlo para nadar o ducharse sin preocupaciones, pero ni busques cualquier forma de consultar los datos. Al no incorporar pantalla, toda la interacción se realiza desde el móvil mediante la aplicación Google Health.
Esta decisión tiene ventajas e inconvenientes. Por un lado, elimina cualquier distracción, notificación o tentación de mirar la muñeca constantemente. Por otro, obliga a sacar el teléfono cada vez que queremos consultar cualquier dato. Es algo que debes tener en cuenta si optas por esta pulsera, pero es algo que Google ha anunciado a bombo y platillo.
Lo que queda claro es que, frente a los relojes inteligentes y smartbands con pantalla tradicionales, el Fitbit Air resulta mucho más discreto y cómodo para llevar durante las 24 horas del día, algo que a mi, personalmente, me encanta, pues no puedo con los relojes tan voluminosos que las marcas se empeñan en lanzar.
Más funciones de las que crees
Aunque pueda parecer un dispositivo muy simple por carecer de pantalla, el Fitbit Air incorpora prácticamente todas las funciones de seguimiento presentes en modelos mucho más completos.
Registra la frecuencia cardíaca de forma continua cada dos segundos, controla el sueño, la variabilidad de la frecuencia cardíaca, la temperatura de la piel, el nivel de oxígeno en sangre, los pasos diarios y la carga cardiovascular.
Uno de sus principales atractivos es la puntuación de Preparación Diaria, una métrica que analiza el descanso, la recuperación y el esfuerzo acumulado para indicar si conviene entrenar con intensidad o priorizar el descanso. No sustituye al criterio personal, ni mucho menos al médico, pero ofrece una información bastante útil cuando acumulas varias semanas de datos.
También detecta automáticamente diferentes actividades como caminar, correr o montar en bicicleta, aunque para registrar recorridos con mapa y distancia es necesario iniciar el entrenamiento manualmente desde el teléfono, ya que el Fitbit Air depende del GPS del móvil.
La versión gratuita de Google Health sigue ofreciendo todas las métricas principales sin obligar al usuario a pagar una suscripción mensual, algo que supone una ventaja evidente frente a alternativas como Whoop, pero si quieres acceder a todas las funciones de IA, tienes que hacerlo mediante Google Health Premium, que cuesta 9,99 euros al mes.
Si pagas, accederás al entrenador basado en Gemini que interpreta nuestros datos, propone entrenamientos, resume el sueño y responde preguntas relacionadas con la salud y el ejercicio. La idea resulta interesante porque ayuda a entender mejor toda la información recopilada, especialmente para usuarios que nunca han utilizado un dispositivo de este tipo.
Sin embargo, actualmente la experiencia con la IA todavía necesita un empujón. En ocasiones ofrece recomendaciones realmente útiles, pero también puede obsesionarse con determinados hábitos, repetir sugerencias constantemente o incluso interpretar de forma incorrecta algunos datos registrados. No llega a arruinar la experiencia, aunque sí transmite la sensación de que Google ha querido integrar Gemini demasiado pronto.
Afortunadamente, ninguna de estas funciones es imprescindible y la versión gratuita es más que suficiente.
Batería top, rendimiento mejorable
En el día a día, esta Fitbit Air cumple bastante bien con lo que promete. La autonomía ronda los siete días reales incluso realizando actividad física a diario, una cifra excelente para un dispositivo tan pequeño. Además, la carga rápida permite recuperar aproximadamente un día de batería en apenas cinco minutos.
El seguimiento del sueño también ofrece buenos resultados. Detecta correctamente cuándo nos dormimos y cuándo nos despertamos, además de reconocer siestas relativamente cortas. Las alarmas mediante vibración funcionan muy bien y resultan mucho menos molestas que una alarma convencional.
Donde aparecen las principales dudas es durante los entrenamientos más exigentes. Aquí la precisión del sensor de frecuencia cardíaca es bastante irregular. En carreras suaves o ejercicios de fuerza suele ofrecer datos fiables, pero durante sesiones con cambios bruscos de intensidad o ciclismo puede registrar pulsaciones superiores a las reales, afectando directamente a métricas como la carga cardiovascular o las recomendaciones de recuperación.
A esto se suman algunos fallos de software todavía presentes como entrenamientos que pierden el GPS, errores en determinados datos de elevación, pequeños bloqueos de la aplicación y cierta lentitud al sincronizar información.
La buena noticia es que Google es consciente de ello y ya ha lanzado varias actualizaciones para solucionar estos pequeños bugs que entorpecen la experiencia.
Opinión: mejor esperar unas semanas
Google ha entendido perfectamente a ese grupo de usuarios que buscan un dispositivo pasivo, es decir, que registre sus datos biométricos y deportivos, pero sin molestias de alertas y notificaciones. Es cómoda, ligera, tiene una batería sobresaliente y ofrece una cantidad de información sorprendente para su precio.
Eso sí, todavía está lejos de ser perfecto. La aplicación Google Health necesita mejorar su estabilidad, la inteligencia artificial debería resultar más útil y la precisión de los sensores podría ser mejor.
Aun así, como primera incursión en el mercado de las smartbands sin pantalla resulta una propuesta muy convincente. Si buscas un monitor de actividad discreto, económico y con una experiencia muy diferente a la de un smartwatch tradicional, esta Fitbit Air, con su margen de mejora, es bastante buena.
Mi recomendación es que esperes unas semanas a que Google termine de pulirla con sus actualizaciones para disfrutar de una experiencia sin fallos.
