¿Conoces ese dicho que afirma que, cuando algo es gratis, es que el producto eres tu? Pues algo así sucede con WhatsApp. Una app que ha sobrevivido a diferentes cambios del modelo de negocio y que ha evolucionado de forma drástica en la última década hasta convertirse en la app más usada alrededor del globo.
Si ya tienes unos años, deberías recordar que la app de mensajería comenzó su andadura digital como un servicio de suscripción anual, donde el usuario pagaba una cantidad simbólica por el uso de la herramienta, de apenas un euro. Pronto es cambió y su expansión llegó en forma de una aparente gratuidad.
Ahora, aunque no paguemos anda por ella, ¿es realmente gratis WhatsApp? Depende de como lo quieras ver.
Cuando no pagas por el producto, el producto eres tú
Este concepto del que hemos hablado antes es fundamental para entender cómo WhatsApp, bajo el control de Meta, ha transformado su base de datos en una maquinaria de generación de valor sin precedentes.
Mientras que hace una década la app solicitaba un pago cercano a un euro anual tras el primer año de uso gratuito, tras la adquisición por parte de Facebook en 2014, esto cambió radicalmente. El objetivo dejó de ser la recaudación directa a través del usuario para centrarse en la acumulación de información. Y, al ser gratis, en un mercado donde cada SMS costaba dinero, el boom de la app de mensajería no tardó en llegar, acumulando millones de usuarios en todo el mundo.
Y claro, este enorme volumen de usuarios genera millones de metadatos que tienen un valor incalculable en el mercado actual. Aunque el contenido de los mensajes está cifrado de extremo a extremo, la aplicación recopila información periférica de gran relevancia como números de teléfono, agendas de contactos, frecuencias de uso, horarios de conexión y, lo más importante, la ubicación y el modelo de dispositivo desde el que nos conectamos.
Esta información permite trazar perfiles extremadamente precisos que alimentan el resto del ecosistema de Meta, permitiendo enfocarlos en, efectivamente, la publicidad. No en WhatsApp (de momento, pues pronto llegarán los anuncios a la app) sino en plataformas hermanas con una eficacia que ninguna otra empresa puede igualar.
Entonces, ¿no es gratis?
Es gratis si lo entendemos desde e más estricto sentido monetario, pero no todo en esta vida se paga con dinero.
Para comprender por qué WhatsApp es gratuito, debemos dejar de ver la aplicación como una entidad aislada. El director de operaciones de la compañía ha definido en diversas ocasiones que si Facebook e Instagram son los escaparates, WhatsApp es la caja registradora. La estrategia actual no busca inundar los chats de publicidad intrusiva, algo que rechazaría de plano a los usuarios, sino convertir la aplicación en la herramienta definitiva de gestión para empresas.
El despliegue de soluciones para negocios permite que las compañías utilicen la plataforma como su principal centro de atención al cliente. Aquí es donde reside el negocio directo: en el cobro de tasas a grandes corporaciones por el uso de su interfaz de programación. Al integrar catálogos de productos y facilitar la interacción directa entre marca y consumidor, la aplicación se sitúa en el centro de la transacción.
El usuario disfruta de una comodidad gratuita, pero a cambio entrega un historial de intereses y comportamientos que las empresas están dispuestas a pagar muy caro por conocer y explotar.
Tu lo has aceptado
Pero , no te confundas, nadie nos obliga a ello. La realidad es que esto es algo que aceptamos en los términos y condiciones de uso de la app, unas condiciones que han cambiado recientemente para legalizar y facilitar el flujo de datos entre las distintas aplicaciones del grupo.
Al aceptar estos términos, el usuario permite que su actividad en la aplicación de mensajería ayude a personalizar lo que ve en otras redes sociales.
Analizamos el uso que haces de WhatsApp para mejorar nuestros Servicios, como ayudar a los negocios que usan WhatsApp a medir la eficacia y distribución de sus servicios y mensajes. Para ello, WhatsApp utiliza la información que tiene y colabora con socios, proveedores de servicios y empresas afiliadas.
Formamos parte de las empresas de Meta. Como parte de las empresas de Meta, WhatsApp recibe información de las empresas de Meta, y comparte información con ellas, como se describe en la Política de privacidad de WhatsApp, por ejemplo, para proporcionar integraciones que te permitan conectar tu experiencia de WhatsApp con los otros productos de las empresas de Meta; para garantizar la seguridad, protección e integridad en todos los productos de las empresas de Meta; y para mejorar tu experiencia con la publicidad y productos de todos los productos de las empresas de Meta.
Eso sí, hay que aclarar que, gracias al RGPD, la compartición de datos de WhatsApp para fines publicitarios de Meta está limitada para los usuarios en la Unión Europea.
En definitiva, que la gratuidad de WhatsApp es el precio que pagamos por ceder el control sobre nuestra información digital. La plataforma ha demostrado que no necesita cobrar una suscripción para ser rentable, ya que le basta con conocer quiénes somos, con quién hablamos y qué nos interesa, el verdadero activo financiero de la compañía.
