Prueba de la pantalla de realme C21, ¿suficiente para el día a día?

Hemos probado el teléfono realme C21, que llega con la intención de convertirse es una elección preferente para los usuarios que no desean gastarse mucho dinero en su compra. Te contamos la calidad de la pantalla que incluye este modelo que tiene como uno de sus claros objetivos ofrecer la mejor relación calidad/precio posible.

No se debe cometer el error de valorar este teléfono como si fuera el más potente del mercado, ya que claramente no es así intención del fabricante es que compita con los dispositivos que se sitúa en la gama alta o, incluso, en la media más completa. Teniendo en cuenta que puedes comprar el modelo más barato de este dispositivo desde los 109 euros, este es un detalle que se debe tener muy claro a la hora de emitir opiniones sobre lo que vas a conseguir con él.

Imagen de la pantalla del realme C21

En el apartado de la pantalla queda claro, como con el resto del hardware del realme C21, que la pretensión de este smartphone es conseguir que tengas un dispositivo solvente y que para la mayoría de las acciones habituales sea suficiente. De todas formas, no hay grandes alardes en lo que tiene que ver con el panel IPS integrado, ya que si bien este tiene un tamaño de 6,5 pulgadas y un ratio de 20:9 (lo que indica que está bien preparado para el consumo multimedia), su resolución HD+ es un ejemplo muy claro de lo que encontrarás en el conjunto del dispositivo del que estamos hablando. La verdad es que es algo sorprendente en los tiempos que corren, ya que actualmente llegar a Full HD es de lo más habitual.

Calidad de imagen del realme C21

En principio y debido a que la densidad de píxeles que tiene el teléfono del que hablamos es de 270 ppp, no hemos tenido grandes dificultades a la hora de poder leer el texto que aparece en las páginas web o disfrutar de fotografías detestable calidad. En lo que tiene que ver con no colores no hay grandes desviaciones en general, pero sí es cierto que hemos detectado cierta tendencia a mostrar representaciones más «frías» de lo que cabría desear. ¿Esto impide disfrutar de juegos y demás? Pues lo cierto es que no, pero se debe tener en cuenta.

El brillo que es capaz de mostrar la pantalla del realme C21 cumple con lo que indica el propio fabricante, ya que no nos ha costado llegar a los 395 nits tanto en modo automático como en manual. No es una cifra especialmente elevada, pero sí que permite una intensidad correcta al consumir contenidos multimedia y a que se tenga una sensación vibrante que no está del todo mal. Eso sí, en algunos momentos cuando se está en exteriores, una mayor capacidad en este apartado hubiera estado mucho mejor.

Algo que nos ha gustado bastante de este panel es que no tiene especial tendencia al verde, lo que se agradece en los tonos medios y especialmente con los grises. Pero hay que destacar que los ángulos de visión no son especialmente pronunciados, y esto es algo que se deja notar si no eres capaz de estar mirando de forma casi frontal el dispositivo. Nada especialmente grave, pero en algún momento puedes notar esto que indicamos.

Opciones que ofrecen los ajustes

Tampoco vas a encontrar grandes alardes en este apartado, pero bien es cierto que no le falta prácticamente de nada para hacer una buena solución, ya que por ejemplo podrás utilizar el Modo oscuro sin problema alguno y mostrando una precisión bastante alta. Hay que destacar la opción Confort visual que, modificando diferentes parámetros, permite reducir la agresividad del panel a la hora de afectar en exceso cuando se mira la pantalla de forma continuada.

Sin grandes posibilidades en lo que tiene que ver con la gestión del color, hay que indicar que en el uso diario hemos comprobado que la protección frente a las huellas que tiene la pantalla del realme C21 no es especialmente destacable, por lo que si eres muy maniático te va a tocar estar con la gamuza más de una vez en la mano. El caso es que la pantalla integrada en este teléfono no es perfecta, pero teniendo en cuenta lo que cuesta el dispositivo creemos que cumple con su función y que para nada es un terminal dramáticamente malo.