He cambiado mi iPhone por un Android de gama media: ¿se nota tanto el cambio?
Pasar de un iPhone a un móvil Android de gama media es más normal de lo que parece. Hay quienes se dan cuenta de que no merece la pena gastar tanto dinero en un smartphone al que no le van a dar demasiado uso. No ha sido mi caso concretamente, pero sí que he cambiado recientemente mi iPhone y os puedo decir con certeza dónde he notado realmente el cambio.
Está claro que al pasar de un teléfono de gama alta a uno de gama media, pierdes muchas cosas, pero también se gana. De modo que analizamos las diferencias que existen entre ambos dispositivos para conocer el impacto diario que supone el cambio.
El día a día sin un iPhone
Lo que más he notado en el uso diario es la navegación. Android tiene un gesto universal para ir hacia atrás y que funciona de forma idéntica en todo el sistema. En iOS, en cada aplicación la acción para retroceder es distinta. Acostumbrarme a esto fue muy sencillo, ya que solo hay que deslizar desde el borde hacia dentro de la pantalla. Sin embargo, creo que un usuario que pasa de Android a iPhone lo tendría mucho más complicado.

Sin embargo, hay una cosa que ya conocía de Android y que se nota más de lo que pensaba: el bloatware. Seguro que has encendido por primera vez un teléfono de cualquier marca que funciona con Android y te has dado cuenta de que hay muchas aplicaciones preinstaladas que no pintan nada. La interfaz de mi iPhone era mucho más limpia, así como el almacenamiento inicial disponible con 128 GB de memoria. En mi caso, lo primero que hice fue comprobar si podía desinstalar alguna y eliminar de la pantalla de inicio el resto de ellas.
Donde está claro que he notado el cambio al instante es en el rendimiento, como resulta obvio. Los procesadores que ocupan la gama media de Android rinden sin problema en la mayoría de los casos, incluso en juegos exigentes. Pero la diferencia principal es que hay aplicaciones como Instagram que están más optimizadas para iOS, de ahí que las fotos hechas con la cámara de Instagram se vean mucho mejor en iPhone que en Android.
Lo bueno de cambiarme a Android
Lo mejor de Android es que la personalización es total y soy una persona que lo valora mucho. En mi iPhone no podía cambiar casi nada, mientras que en mi nuevo Android puedo modificar hasta el launcher e instalar nuevos paquetes de icono con los que dar un lavado de cara al sistema cuando yo quiera.

La desventaja principal de pasarme a Android es que la cámara no tiene ni de lejos la misma calidad que la de un iPhone, aunque, en mi caso, prefiero una buena batería, y Android gana de calle en este aspecto. Mi nuevo móvil no solo tiene una autonomía superior a la de mi antiguo iPhone debido a su capacidad de 6.500 mAh, sino que también cuenta con una carga rápida muy veloz que puede llegar de 0 a 100% en menos de media hora. Ya no tengo miedo a quedarme tirado en mitad de la noche.
Entonces, ¿se nota el cambio? Sí, y mucho. Por un lado, estás renunciando a la integración de iOS y la calidad de la cámara de un iPhone. Sin embargo, ganas batería, y una pantalla mucho más fluida si tenías uno de los modelos estándar, como es mi caso. De modo que, como de costumbre, elegir uno u otro o dar el salto al cambio depende exclusivamente de las preferencias de cada usuario.