Es una de las preguntas más repetidas entre los usuarios a la hora de comprar un teléfono móvil. Si echamos un vistazo al mercado actual, los smartphones de Xiaomi se venden con total normalidad con los servicios de Google y sus aplicaciones preinstaladas. En cambio, al elegir un dispositivo de Huawei nos encontramos con un panorama completamente opuesto: no hay rastro de la tienda Google Play Store, Google Maps o Gmail de fábrica.
A pesar de que ambas compañías comparten su origen y compitieron de tú a tú en el mercado global, la explicación a esta diferencia no se encuentra en sus dispositivos, sino en la geopolítica internacional. Mientras que Xiaomi ha logrado mantener sus acuerdos comerciales en occidente, las severas sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos a Huawei cortaron por completo sus lazos con Google y el resto de firmas estadounidenses.
El veto de Estados Unidos: el inicio de la caída de Huawei
Para entender esta diferencia tan radical hay que viajar al año 2019. En ese momento, el gobierno de Estados Unidos incluyó a Huawei en una lista negra comercial por motivos de seguridad nacional: la conocida como lista de entidades. Esta decisión prohibió de forma fulminante a cualquier empresa estadounidense hacer negocios con la marca china.
El golpe fue directo al corazón de sus teléfonos inteligentes, puesto que Google tuvo que romper su alianza con Huawei. Esto significó que la marca ya no podía utilizar los servicios móviles de Google en sus nuevos lanzamientos. Aunque Android es un sistema operativo de código abierto y cualquiera puede usar su base libremente, un móvil actual pierde gran parte de su atractivo en el mercado occidental sin el acceso a la tienda oficial de Google y sus servicios. Huawei se vio obligada a crear su propio ecosistema desde cero, convirtiéndose en el origen de HarmonyOS.
Por qué los móviles de Xiaomi esquivaron la lista negra
La pregunta habitual es por qué el gobierno estadounidense no aplicó la misma medida con el resto de fabricantes chinos como Xiaomi. La clave reside en el tipo de negocio de cada empresa. La primera es el mayor fabricante de equipos de telecomunicaciones del mundo, encargándose de instalar las antenas de telefonía y redes de muchos países, algo que Washington consideraba un riesgo de espionaje.
Xiaomi, por su parte, nació y se mantiene como una marca centrada casi en exclusiva en la electrónica. Aunque a principios de 2021 el departamento de defensa de Estados Unidos intentó incluir a Xiaomi en una lista de empresas asociadas con el ejército de su país, la marca reaccionó rápido. Xiaomi llevó el caso a los tribunales estadounidenses y demostró que era una empresa privada e independiente. La justicia les dio la razón y retiró la acusación, permitiendo que siguieran colaborando con Google sin limitaciones.
Dos caminos muy diferentes
A día de hoy, esta diferencia geopolítica ha marcado la evolución de sus sistemas operativos:
- Xiaomi e HyperOS: la capa de personalización de Xiaomi sigue estando basada en Android. Al no tener vetos, los usuarios de todo el mundo disfrutan de la tienda Google Play, de las actualizaciones de seguridad de Google y de todas sus aplicaciones favoritas sin tener que hacer malabarismos informáticos.
- Huawei y HarmonyOS: la firma ha tenido que independizarse por completo del software americano. Sus dispositivos actuales funcionan con su propio sistema operativo y su tienda de aplicaciones, que poco a poco ha ido sumando las herramientas más populares, aunque sigue requiriendo de soluciones alternativas para usar servicios de Google.
