Cuando Google confirmó el cambio, muchos dudaron de los resultados, pero tras probar el Google Pixel 10 podemos decir que la elección ha sido correcta y satisfactoria. El procesador Tensor G5 fabricado en un proceso de 3 nanómetros por TSMC, funciona tal y como deseábamos, haciendo que nos olvidemos de calentones y resultados anormales que estropeaban la experiencia en generaciones pasadas.
No se ha convertido en el teléfono que consigue una mayor puntuación en los benchmarks, pero sí que ha conseguido erradicar problemas del pasado para mirar al futuro sin miedo. Algo que le valdrá notablemente para seguir evolucionando en cuanto a la inteligencia artificial y contando con un consumo energético menor de lo que nos tenía acostumbrados.
Usar el Google Pixel 10 se siente muy diferente
Como usuario habitual de los teléfonos de Google, tenía especial interés en probar este dispositivo de la serie 10, el modelo base del que tanto había escuchado hablar. Aunque evidentemente me llamaba mucha atención poner a prueba sus cámaras, exprimir al máximo el software gracias a sus herramientas inteligentes e incluso comprobar cómo rendía la batería, el mayor aliciente pasaba por su procesador con un nuevo chip que ojalá hubiese llegado antes.
Se podría decir que de una generación a otra hemos pasado de utilizar un procesador que se compararía con un vehículo de hace cinco años, al modelo eléctrico y más actual. En el pasado, cuando abríamos juegos tan exigentes como Need For Speed o PUBG Mobile, nos enfrentábamos a un calentamiento que en situaciones llegaba a ser preocupante, algo que nadie quiere encontrarse en un teléfono y mucho menos cuando se trata de un gama alta.
No podemos decir que en la actualidad no haya un aumento de la temperatura, ya que es algo propio de los chips, pero no llega a generar preocupación. Esto nos viene de perlas para recomendarle a la firma estadounidense que mejore sus sistemas de refrigeración, ya que en el mercado hay otros modelos más económicos que no llegan a generar estas sensaciones. Del mismo modo que con la memoria RAM, Google ha sido un ejemplo para los rivales, integrando desde el Pixel 9 una memoria de 12 GB que no necesita hacer malabares para gestionar los procesos y aplicaciones, debería ser referente en otros apartados.
El comportamiento de la temperatura hace más que beneficiar la experiencia, evita el degradado acelerado de la autonomía. Aunque no pienso que esta sea la única ventaja, pues el buen saber hacer de TSMC le vale también para reducir los consumos, que unidos a la versión de Android pura, consiguen que la autonomía llegue sin miramientos al día completo, superando las 7 horas y 30 minutos de pantalla activa. La eficiencia es algo que no podemos negar y que salta a la vista cuando te pasas mucho tiempo haciendo fotos, jugando a juegos e incluso haciendo uso del GPS mientras conduces.
La capacidad de procesamiento de la nueva NPU también tiene mucho que ver, evitando que muchos procesos tengan que pasar por la nube y se hagan ahora en local de una manera más rápida y ágil, disfrutando de una inteligencia artificial que sigue evolucionando a favor de los usuarios. Es totalmente mucho que ver en otras peticiones que le hacemos a Gemini, alcanzando la fluidez necesaria para un teléfono que, aunque ahora ronda los 600 euros, en su momento llegó al mercado rozando los 900 euros.
En anteriores generaciones tenía la duda existencial de recomendarlo a ciertos usuarios críticos con la experiencia de un teléfono de gama alta, pero ahora lo hago sin miramientos porque ahora las comparaciones no resultan odiosas.
