Parece insignificante, pero cargar el móvil a diario tiene un pequeño impacto en tu factura eléctrica. Aunque el coste anual no supera los pocos euros, es útil conocer cuánta energía consumes para valorar si realmente merece la pena preocuparse.
Según datos actualizados de 2025, un teléfono medio requiere apenas entre 10 y 25 Wh por carga completa. Con el precio medio del kWh en España (entre 0,12 € y 0,15 €), cargar un móvil diariamente durante un mes cuesta menos de 0,20 €. Te contamos cómo calcularlo tú mismo y si vale la pena ajustar la rutina.
Cuánto cuesta cargar el móvil al día, al mes y al año
En un teléfono con batería de 5.000 mAh (unos 20 Wh), una carga completa consume esa energía aproximadamente. Si el cargador usa carga rápida, el consumo puede subir a unos 30 Wh.
- Consumo diario: 0,020 – 0,025 kWh
- Consumo mensual (30 días): 0,6 kWh
- A un precio de 0,15 €/kWh: 0,09 € al mes
Según nuestros cálculos, a 0,13 €/kWh, una carga diaria de 12 Wh suma unos 4,38 kWh anuales, equivalentes a 0,57 € al año. Repsol confirma que si la batería requiere 30 Wh, el total anual es de 10,95 kWh, o 1,64 € al año, máximo 2 € según la capacidad. Se estima 3 € y 4 € anuales según la eficiencia del cargador y la tarifa eléctrica.
El consumo fantasma: ¿Cuánto cuesta dejar el cargador enchufado?
Incluso sin el móvil conectado, un cargador enchufado consume una pequeña cantidad de energía llamada consumo fantasma. Los estudios recientes muestran:
- Menos de 0,1 W, lo que equivale a menos de 1 kWh al año.
- Esto supone entre 0,09 € y 0,50 € al año de coste adicional.
- Por tanto, dejar el cargador todo el día enchufado no genera un gasto significativo, pero conviene desenchufarlo si no se usa.
Cómo hacer tu propio cálculo
- Consulta la capacidad en Wh de tu móvil o estimar a partir de los mAh y voltaje (por ejemplo 12 Wh).
- Mide tu tarifa eléctrica: revisa tu contrato o factura para saber el precio por kWh (tarifas promedio en España oscilan entre 0,12 y 0,15 €/kWh).
- Multiplica consumo diario (en kWh) por número de cargas y por tarifa.
- Añade el consumo fantasma opcional si tienes el cargador siempre enchufado (~0,2 W en standby).
¿Merece la pena ahorrar cambiando hábitos?
- Cargar el móvil cuesta menos de 2 € al año, según el modelo de uso.
- Aunque es posible cargar durante horas más baratas dependiendo de tarifa (horario nocturno en PVPC), el ahorro potencial es mínimo.
- Desenchufar el cargador tras usarlo reduce el consumo fantasma, pero el impacto real es insignificante.
El coste de cargar tu móvil es casi simbólico en la factura eléctrica, por lo que por ahora no merece la pena complicarse cambiando hábitos. Si quieres ahorrar en tu recibo, enfócate mejor en optimizar el uso de climatización, electrodomésticos grandes o la tarifa eléctrica contratada.
Factores que influyen en el consumo real
Cuando hablamos de consumo real de energía al cargar un smartphone, hay muchos aspectos a tener en cuenta. No es tan sencillo como parece, ya que la evolución y el tipo de dispositivo que tengamos en las manos, así como su cargador o el método de carga, incluyen mucho en este aspecto.
Bien es cierto que pese a que la capacidad de la batería indique un valor teórico en vatios-hora, no toda la energía que llega desde la red eléctrica termina almacenada en el dispositivo. En este sentido, hay una parte que se pierde en forma de calor durante el proceso de conversión, sobre todo cuando se usan cargadores de baja calidad o de carga rápida. Es en estos casos en los que el consumo real pudiera llegar a aumentar en porcentajes nada desdeñables de entre un 20 y un 50 por ciento respecto a la capacidad nominal de la batería.
El tipo de uso también es un factor muy a tener en cuenta. Si cargamos el móvil cuando todavía tiene un 20% de batería suele requerir menos energía que completarlo desde cero hasta el cien por cien. Los primeros momentos de la carga, sobre todo si contamos con una carga rápida potente, es donde el sistema echa toda la carne en el asador y por ende, más consume.
Por otra parte, cuando hablamos de uso también nos referimos durante el proceso de carga. Es decir, si somos de usar el móvil mientras carga, tanto el procesador como la pantalla siguen consumiendo energía al tiempo que carga. Por tanto, aumenta el tiempo de conexión al cargador y, por tanto, el consumo total. Tampoco podemos olvidar mencionar la carga inalámbrica, que si bien es muy cómoda, suele ser menos eficiente que la cableada y eso se puede traducir en un aumento de consumo a tener en cuenta.
