La degradación de la batería es el primer síntoma de vejez que presenta cualquier smartphone moderno. Y es algo de lo que ninguno estamos libres. Antes o después, vamos a tener que pasar por este trance y tomar una decisión que, bien elegida, nos hará ahorrar o perder dinero. ¿Ha llegado el momento de cambiar la batería? ¿Merece la pena dejarlo y comprar un teléfono nuevo?
En un mercado donde los precios de los smartphones han subido, muchos por encima de los mil euros, la lógica dicta que debemos exprimir el hardware actual. En nuestra opinión, un terminal que tiene tres años de antigüedad suele mantener un procesador y una cámara perfectamente capaces para el día a día, pese a que, sí, la batería ya no sea la misma.
En estos casos, en móviles caros, cambiar la celda es la inversión más rentable que existe. Pero esto no siempre es así.
¿Cuándo merece y cuando no merece la pena cambiar la batería del móvil?
La clave para decidir si merece la pena reside en dos cosas: el precio que pagaste por el teléfono y en el soporte de software.
Si tienes un móvil de gama de entrada o gama media- baja, que apenas te costó 200 o 300 euros, cambiar su celda ya va a implicar un desembalso de cerca de 50-80 euros, según donde hagas el reemplazo. Si ves los precios de ese mismo móvil, ahora mismo, seguramente estén rondando los 100.
En este caso, lo mejor que puedes hacer para ahorrar a la larga es fijarte en un buen gama media de esos que te recomendamos cada día que suelen rondar los 200 euros, ya que por poco más del doble de lo que te cuesta cambiar la celda del teléfono, puedes llevarte a casa un teléfono nuevo, sin marcas de uso, con un hardware más moderno y, más importante, con más vida por delante gracias a un mayor tiempo de soporte.
Y es que, entrando de lleno en el segundo punto, si a tu smartphone ya no le quedan años de nuevas versiones de Android (o iOS), el paso lógico es invertir algo más de dinero en un teléfono nuevo, para, a la larga, ahorrar.
Ahora, si tu móvil todavía tiene por delante dos años de actualizaciones de seguridad o de sistema operativo, la reparación es casi obligatoria. Marcas como Samsung, Apple o Google han ampliado sus políticas de soporte, permitiendo que un móvil de 2023 siga siendo plenamente seguro y funcional hasta bien entrada la década de 2030. En este caso, si analizamos el coste por año de vida útil, la reparación gana por goleada. Por el precio de una cena, estamos recuperando la experiencia de uso del primer día y evitando un desembolso mayor.
En definitiva, si tu smartphone actual te sigue gustando, hace buenas fotos, no tiene la pantalla rota y aún tiene actualziaciones por delante, cámbiale la batería. Si crees que ya ha llegado al fin de su vida útil, echa un ojo al mercado.
Cuidado dónde lo haces
Ahora, es muy importante huir de los servicios técnicos no autorizados que prometen cambios por 20 euros ya que al final, lo barato va a salir más caro.
Por lo general, estos centros montan baterías genéricas que carecen de los controladores de temperatura necesarios y su durabilidad es ínfima, degradándose en menos de seis meses. Además, solo el servicio técnico oficial garantiza mantener la certificación de estanqueidad IP68, algo fundamental si queremos que el móvil sobreviva a accidentes con líquidos durante sus dos años extra de vida.
