Son muchos los usuarios que cuentan con una batería portátil para sacar a su móvil de un apuro cuando están de vacaciones o si pretenden usar mucho el teléfono a lo largo del día, como es el caso de creadores de contenido. El problema está en que cuando compramos una powerbank, pese a que tenga una capacidad idéntica a la del smartphone, esta nunca proporciona el 100% de carga y hay quienes sienten que les han engañado.
Esta falta de correlación entre las especificaciones de la batería portátil y la capacidad del móvil provoca muchas sospechas acerca de una posible estafa. Sin embargo, hay una explicación lógica que está relacionada con la transferencia de energía entre ambos dispositivos, así que hemos venido a explicártela al detalle para entender por qué teléfono no se carga al máximo.
La importancia de la transferencia de energía
Para comprender por qué una powerbank de 5.000 mAh no carga por completo un móvil con la misma capacidad, es indispensable saber cómo funciona el voltaje que mueve la energía de un dispositivo a otro. La energía que guarda en su interior la batería portátil se encuentra a una tensión diferente que la del smartphone.
Por lo tanto, para transferir la corriente a través del cable con seguridad, la powerbank debe subir la tensión obligatioriamente. Esta modificación en la tensión de la energía reduce de manera considerable la capacidad total de la batería, situándo la capacidad real en una cifra menor en vez de los 5.000 mAh que marca la caja.
Otros factores que influyen en la capacidad
Además de esta transformación de la energía a causa de la tensión del voltaje, hay otros factores que influyen en el rendimiento y capacidad de las baterías portátiles. La transferencia de energía de una powerbank a un móvil o cualquier otro dispositivo no es perfecta, lo que provoca una pérdida importante debido a las limitaciones de control de la batería portátil.
La transferencia de energía provoca que tanto los circuitos como el propio conector USB de la powerbank genere calor de forma inevitable. A esto hay que añadir que las baterías portátiles de marca blanca suelen ofrecer una tasa de efectividad que oscila entre el 85% y el 90% en condiciones óptimas.
Además, si el smartphone sigue encendido durante la carga, recibiendo notificaciones, buscando redes para usar los datos móviles y ejecutando aplicaciones en segundo plano, estará gastando energía al mismo tiempo que la powerbank intenta cargarlo. De modo que lo más eficiente es apagar el móvil durante la carga para la batería transfiera toda la energía posible sin pérdida.
Qué capacidad necesitas para cargar el móvil al 100%
Comprar una batería portátil de 5.000 mAh y ver que el móvil llega a un poco más del 50% no es ninguna estafa por parte de la tienda o la marca, sino la consecuencia de una serie de factores inevitables que sitúan la capacidad real en una cifra menor. Conocer estos datos es fundamental para no llevarte una decepción con tu compra o sentir que has tirado el dinero.
Por lo tanto, si lo que verdaderamente quieres es asegurarte de que tu móvil se carga al 100%, lo más recomendable es comprar una powerbank con una capacidad de 10.000 mAh o superior. En plataformas como Amazon puedes encontrar una inmensidad de ellas, así que es cuestión de buscar una con buenas con valoraciones positivas para disfrutar de la tranquilidad que supone saber que tu teléfono tiene una segunda carga disponible.
Cómo calcular la capacidad real de una powerbank antes de comprarla
La realidad es que no hay una fórmula matemática para calcular con precisión cuánta carga te va a dar una batería externa antes de gastarte el dinero, pero puedes realizar un cálculo muy sencillo para tener una idea aproximada. La clave es tan simple como multiplicar la capacidad de la powerbank con 0,7.
Por ejemplo, una powerbank de 5.000 mAh proporciona 3.500 mAh de energía tras las pérdidas de voltaje y conversión de energía, lo que supondría alrededor de un 60% de un móvil con 5.000 mAh. Sin embargo, esto también depende de otros factores como si estás usando el móvil mientras carga o el calor que hace, puesto que en verano es habitual que tanto los móviles como las baterías portátiles experimenten sobrecalentamientos desproporcionados. De modo que hay que tomar esta cifra simple y únicamente como orientativa.
