POCO se ha ganado una posición privilegiada dentro del catálogo actual de Xiaomi. Sus móviles suelen apostar por una combinación difícil de ignorar que pasa por ofrecer mucha potencia, baterías enormes y prestaciones propias de modelos más caros, pero con precios bastante más ajustados. El nuevo POCO X8 Pro Max es un buen ejemplo de esta filosofía y ahora, además, cuesta bastante menos.
Su precio oficial para la versión de 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento es de 599 euros, pero Xiaomi lo ha rebajado 100 euros y se puede comprar por 499 euros. Además, en Amazon España aparece todavía algo más barato, alrededor de 485 euros, por lo que merece la pena comprobar el precio antes de comprarlo.
Y es que, si por 499 euros ya resulta un móvil muy completo, por los aproximadamente 485 euros es una compra casi obligada, siempre y cuando entres a leer estas líneas no haya subido de precio de nuevo.
Lo interesante es que no se trata simplemente de un móvil con una batería gigantesca. El POCO X8 Pro Max monta el MediaTek Dimensity 9500s, un procesador fabricado en 3 nanómetros de segunda generación que alcanza los 3,73 GHz y está acompañado por memoria LPDDR5X y almacenamiento UFS 4.1. Además, para evitar sobrecalentamientos, el smartphone cuenta con un sistema de refrigeración POCO 3D IceLoop, protagonizado por una cámara de vapor de 5.800 mm² y una amplia superficie de grafito que ayuda a rebajar las altas temperaturas.
Una batería que marca la diferencia
Ahora, la gran protagonista del POCO X8 Pro Max es su batería de 8.500 mAh, una capacidad enorme para un smartphone convencional y que puede alcanzar hasta dos días de autonomía sin despeinarse. También admite carga rápida de 100 W que puede pasar del 1 al 50 % en unos 24 minutos utilizando el cargador compatible y activando el modo de máxima velocidad.
Eso sí, el adaptador de corriente no viene incluido en la caja. Lo que sí puedes es utilizar el teléfono como batería externa gracias a su carga inversa por cable de hasta 27 W.
Mucho más que una batería enorme
Además de su potente procesador y su gigantesca batería, el teléfono cuenta con una pantalla AMOLED de 6,83 pulgadas, resolución de 2772 x 1280 píxeles y una tasa de refresco de hasta 120 Hz. Es un panel especialmente interesante para quienes consumen mucho contenido, juegan o simplemente prefieren una pantalla grande que no agote la autonomía en pocas horas.
Alcanza hasta 3.500 nits de brillo máximo en determinadas condiciones y añade atenuación PWM de 3.840 Hz, además de certificaciones de TÜV Rheinland relacionadas con el confort visual.
En cuanto al apartado de fotografía encontramos una cámara principal de 50 megapíxeles con sensor Light Fusion 600, apertura f/1.5 y estabilización óptica de imagen, acompañada por un ultra gran angular de 8 megapíxeles. No es el móvil con mejor cámara del año, ni mucho menos, pero sí un teléfono que se defiende en casi todas las situaciones.
El conjunto se completa con certificación IP68, un chasis de metal y un lector de huellas ultrasónico. Incluso incorpora iluminación RGB trasera para notificaciones, llamadas, carga y determinados juegos.
