En las últimas horas, el debate sobre el acceso de los menores a redes sociales como TikTok, Instagram o X ha pasado de ser una preocupación recurrente entre los que somos padres a convertirse en una cuestión política de primer nivel. Al parecer, el Gobierno de España planea restringir el acceso a estas plataformas a todos los menores de 16 años.
Pedro Sánchez ha puesto sobre la mesa una batería de medidas con las que el Gobierno pretende limitar, e incluso bloquear completamente, el uso de estas redes a menores de 16 años en España. Todo ello, suponemos, con el finde proteger a los usuarios más jóvenes en un entorno digital cada vez más descontrolado.
Eso sí, es una declaración que, más allá de la polémica que pueda causar, genera cierta desconfianza, pues no es la primera de este tipo de propuestas que, de momento, han caído en saco roto, relacionadas con los menores.
Ahí están, como ejemplo, la prohibición de las bebidas energéticas a menores, el famosos ‘pajaporte’ que tantos ríos de tinta hizo correr, o esos 200 euros al mes por hijo que aún no se han incluido en unos presupuestos que siguen sin aprobarse.
¿Es posible prohibir el acceso a redes sociales?
La clave de la propuesta está en la verificación de edad obligatoria. Hasta ahora, el acceso a redes sociales se basa en sistemas extremadamente sencillos de saltar, pues basta con introducir una fecha de nacimiento falsa para evitar cualquier restricción.
La idea del Gobierno es obligar por ley a las plataformas a implantar mecanismos reales y efectivos para comprobar la edad de los usuarios. Vamos, que no es el Gobierno quien te impediría el acceso, sino las propias plataformas por orden gubernamental.
¿Cómo? Pues sobre la mesa están varias ideas. Podrían exigirse documentos oficiales o incluso métodos biométricos como el análisis facial para estimar la edad, algo que ya se está probando en otros países europeos. Y, si una red social no puede garantizar que un usuario tiene más de 16 años, estaría obligada a bloquear su acceso.
Haciendo a las empresas responsables
Otro punto especialmente relevante es el cambio de responsabilidad legal. Sánchez ha planteado poner fin a lo que denomina la “impunidad” de los directivos de las grandes plataformas ante lo que publican sus usuarios. Esto supone que, si una red social no retira contenidos ilegales, de odio (algo en lo que el gobierno está especialmente enfocado) o que atenten contra la legalidad vigente, los máximos responsables de la empresa podrían enfrentarse a consecuencias legales directas.
En este contexto, Sánchez apela a la responsabilidad personal de quienes toman las decisiones dentro de estas compañías, aludiendo de forma directa a gigantes como Meta, ByteDance o X, que durante años han operado en una especie de limbo regulatorio.
¿Es posible?
Prohibir el acceso a redes sociales a menores es algo bastante complicado, pero no imposible. Como ejemplo principal tenemos el de Australia, que el año pasado se convertía en el primer país del mundo en aplicar una prohibición total por ley para menores de 16 años.
Y la verdad es que es una ley sumamente restrictiva, ya que no permite excepciones, ni siquiera con el consentimiento de los padres. En Australia, la responsabilidad de que un menor de 16 años entre en cualquiera de estas apps recae directamente sobre las plataformas como TikTok, Instagram o Facebook.
Si cualquiera de estas apps no encuentra la forma de que menores de 16 años tengan cuentas, en su sistema, serán culpables de no hacer todo lo posible por evitarlo y, por consiguiente, se enfrentan a multas que pueden alcanzar los 50 millones de dólares.
Y parece que funciona, pues, desde su primer mes de aplicación, plataformas como Snapchat ya han bloqueado cientos de miles de cuentas en el país.
