Con la irrupción de herramientas como Sora de OpenAI o Veo de Gemini, la línea que separa la realidad de la ficción digital es cada vez más difusa. Los vídeos generados por IA han pasado de ser clips borrosos a producciones hiperrealistas capaces de engañar a cualquiera.
Todos recordamos el famoso vídeo hecho por IA de Will Smith comiendo spaguethis y cómo ha evolucionado hasta la actualidad, sorprendiendo a todo el mundo por su realismo. Ya sea para evitar compartir fake news o por curiosidad tecnológica, saber distinguir un clip real de un deepfake es una habilidad imprescindible. En MovilZona te explicamos los fallos en los que debes fijarte para desenmascarar a la IA.
Los fallos del cuerpo humano
Aunque la tecnología ha mejorado, la biología sigue siendo el punto débil de la IA. Si hay personas en el vídeo, haz zoom y busca estos defectos habituales:
- Las manos extrañas: es el error más clásico. A menudo, la IA añade un sexto dedo, fusiona falanges o las manos parecen «garras» poco naturales al agarrar cosas.
- Piel de cera: la piel generada suele ser demasiado perfecta. Carece de poros, arrugas de expresión o imperfecciones, dando al sujeto un aspecto de muñeco de cera o de videojuego.
- La mirada muerta: el parpadeo humano es irregular. En muchos vídeos sintéticos, los sujetos no parpadean o lo hacen con un patrón robótico y repetitivo que resulta inquietante.
Objetos que cambian y luces raras
Donde la IA suele fallar estrepitosamente es en la física. Un vídeo real tiene continuidad; la IA a veces opera con una lógica extraña donde las cosas se transforman.
- El efecto morphing: fíjate en los detalles secundarios. ¿Una taza cambia de tamaño al levantarla? ¿El estampado de una camisa cambia mientras la persona camina? Si los objetos se derriten o transforman, es IA.
- Sombras incorrectas: Si la luz viene de la derecha, la sombra debe ir a la izquierda. La IA a menudo olvida proyectar sombras o crea iluminaciones que no tienen sentido lógico.
El texto y el movimiento de cámara
Los generadores de vídeo sufren mucho para crear letras legibles. Si ves carteles de tiendas o letreros en la calle con símbolos extraños, alfabetos inventados o letras borrosas, desconfía inmediatamente.
Igualmente, sospecha de movimientos de cámara demasiado perfectos, como volar a través de objetos sólidos o rotaciones que un operador humano no podría hacer con tanta estabilidad.
El audio suele ir un paso por detrás
Si el vídeo tiene sonido, fíjate en la boca. A menudo, el movimiento de los labios no coincide con las palabras, o los gestos son muy simples para lo que se está diciendo. Además, las voces clonadas suelen sonar metálicas, monótonas y sin las pausas naturales de la respiración.
El detector de mentiras de Google
Justo cuando detectar estos fallos visuales se vuelve más difícil, Google ha movido ficha. Recientemente, ha integrado en su app Gemini un sistema de verificación basado en SynthID.
Esta herramienta funciona como un filtro de seguridad. Ahora puedes subir un vídeo al chat de la IA y preguntar si es artificial. El sistema busca una «marca de agua» invisible que herramientas como Google Veo insertan en sus creaciones. Aunque no es infalible con vídeos de otras compañías que no usen este estándar, es una primera barrera de defensa muy útil para el usuario.
