La pregunta lleva meses rondando en la industria, pero la encuesta de Android Authority cuyos resultados acabamos de conocer ha despejado cualquier duda. Si hay que elegir entre más batería o un móvil ultradelgado, la autonomía arrasa sin discusión. Y no es una opinión aislada ya que han participado más de 8500 lectores, cuyos comentarios enfatizan aún más en la necesidad de lanzar móviles con más batería.
Durante estos meses, Apple y Samsung han apostado por los smartphones con un grosor de risa. El iPhone Air y el Galaxy S25 Edge han sido la gran apuesta para reabrir la carrera hacia los dispositivos delgados, pero el mercado ha respondido con frialdad. Las ventas de ambos modelos están muy por debajo de las previsiones y ya se empiezan a escuchar rumores de que estas líneas no tengan heredero. Resulta llamativo que incluso en un contexto donde la estética pesa tanto, los propios usuarios estén rechazando estos diseños por considerarlos, no poco funcionales, sino que carecen de características esperadas en móviles de más de 1000 euros.
Los lectores lo tienen claro
La encuesta es contundente. El 88,4 % de los participantes prefirió un móvil con una batería enorme frente a un diseño delgado. Solo un 7,7 % apostó por la delgadez, mientras que un 3,9 % dijo que no le importa ninguna de las dos cosas en exceso. Al analizar las respuestas queda claro que, cuando los usuarios hablan de “batería enorme”, ya no se refieren a ladrillos de 12 mm, sino a un equilibrio más moderno gracias a las nuevas químicas como el silicio-carbono.
De hecho, uno de los comentarios más valorados lo resume a la perfección:
En 2025, cuando hablamos de baterías enormes, ya no nos referimos a teléfonos con un grosor descomunal. El OnePlus 15 tiene solo 9 mm de grosor, y si teléfonos como el Galaxy S o el iPhone igualaran la altura del módulo de la cámara, podrían albergar baterías mucho más grandes sin aumentar mucho el grosor.
Y es que, en los móviles delgados, como el iPhone Air, la batería no es el único sacrificio. Varios lectores apuntan a un aspecto clave que en la industria se menciona poco: la delgadez suele afectar al rendimiento fotográfico. Las cámaras necesitan espacio, especialmente para sensores más grandes y ópticas más ambiciosas. Como comentaba otro usuario:
Esa estética tiene un coste funcional… no solo una batería más pequeña, sino también peores cámaras.
Pero, no queremos saber solo la opinión de los usuarios americanos, si no la vuestra. ¿Tú te quedas con un móvil más delgado y ligero, o uno cuya batería dure más y más?
Lo interesante es que, a pesar de todo, los móviles ultradelgados conservan su atractivo para un segmento muy concreto del mercado, uno que ve estos diseños como un símbolo de distinción, igual que ocurre con los plegables. Cuando los primeros móviles con pantallas flexibles, los primeros usuarios los compraron como símbolo de distinción. No por sus baterías o por sus cámaras.
Y con los móviles ultra delgados pasa lo mismo. Seguramente queden reducidos a un nicho de mercado menos exigente a nivel de especificaciones, pero más a nivel de diseño. A aquellos que no buscan el teléfono más completo, sino uno que transmita exclusividad. Un perfil que está dispuesto a renunciar a capacidades top a cambio de un diseño que hable por sí mismo, sin importar el precio.
En definitiva, esos usuarios que la marca adora tener por estatus.
