Google lleva varios años intentando convencernos de que el futuro de los móviles pasa por la inteligencia artificial. Cada nueva generación de los Pixel llega acompañada de más funciones exclusivas de Gemini, herramientas de edición de imágenes, traducción en tiempo real o asistentes cada vez más inteligentes. Y, para alguien especializado, la verdad es que ‘mola’
Y, sí, sobre el papel suena bien. El problema es que, mientras Google mira únicamente hacia la IA, hay una petición que se repite una y otra vez entre los usuarios: el Pixel necesita un procesador a la altura de su precio.
Y esa es precisamente la gran incógnita que rodea al futuro Pixel 11. ¿Debe Google seguir destinando todos sus esfuerzos a crear nuevas funciones de inteligencia artificial o ha llegado el momento de solucionar el verdadero punto débil de la familia Pixel?
Rendimiento vs inteligencia
No hay duda de que la inteligencia artificial ha aportado funciones muy interesantes a Android. Herramientas como el borrador mágico, la edición generativa o la transcripción automática son realmente útiles en determinados momentos.
El problema es que Google parece haber convertido la IA en el principal argumento de compra de sus teléfonos, dejando en un segundo plano aspectos mucho más importantes para el uso diario. Esto incluso se ha llevado al sistema, haciendo que Android 15 y Android 16 centren sus esfuerzos en mejorar resultados y capacidades a través de este sistema, para que posteriormente cada fabricante le saque partido o no, dejándolo a su elección. Con Android 17, las claves vuelven a apuntar en esta dirección.
Al final, por muy inteligentes que sean sus móviles, la mayoría de personas utilizan el móvil para hacer fotos, navegar por Internet, ver vídeos, jugar, trabajar, utilizar WhatsApp y llegar al final del día sin preocuparse por el cargador. La IA puede ayudar en situaciones concretas, pero difícilmente es una función que alguien utilice decenas de veces al día.
En cambio, un procesador potente sí marca diferencias constantemente.
Se nota al abrir aplicaciones, al editar fotografías, al grabar vídeo durante largos periodos, al jugar, al cambiar entre varias tareas o simplemente al mantener el teléfono en un estado decente después de varios años de uso. Son mejoras que acompañan al usuario todos los días, no únicamente cuando decide probar una nueva función basada en inteligencia artificial.
Y aquí es donde el chip Tensor lleva varias generaciones dejando dudas.
Los usuarios piden más potencia
Desde que Google decidió apostar por sus propios procesadores, la compañía ha defendido que el objetivo nunca fue competir con Qualcomm o Apple en potencia bruta. Su filosofía consiste en diseñar un chip optimizado para la inteligencia artificial y perfectamente integrado con Android.
La idea tiene sentido sobre el papel, pero la ejecución ha estado lejos de convencer a buena parte de los usuarios. Cada vez son más los propios usuarios de Pixel los que consideran que Google está vendiendo móviles con precio de gama alta pero con un procesador que juega en una categoría inferior.
A precios de salida, los Pixels son totalmente poco competitivos. Pero cuando los puedes conseguir en oferta con 450 euros de descuento del precio de venta sugerido, incluso poco después del lanzamiento, muchas de esas quejas se desvanecen.
En Reddit, el foro de Internet por excelencia, decenas de propietarios de Pixel coinciden en que Tensor sigue siendo el principal problema de estos teléfonos. Muchos aseguraban que incluso procesadores Snapdragon de generaciones anteriores ofrecían un mejor comportamiento en juegos, menor consumo energético y una experiencia más consistente.
Lo que debería molestar a la gente no es el rendimiento del Tensor, sino el precio de gama alta que cobran por él. Todos los teléfonos Pixel son teléfonos decentes, con velocidades razonables, batería promedio, cámaras decentes, etc., etc. Esto los convierte en efecto en un «teléfono promedio», pero la gente está pagando precios altos por el teléfono promedio.
También alegan que gran parte de esas funciones de IA que justifican la existencia de Tensor ni siquiera están disponibles para todos los usuarios. Muchas herramientas siguen limitadas a Estados Unidos o llegan con meses de retraso a Europa debido a cuestiones legales o de lenguaje.
Solo rezo para que esta burbuja de IA demente explote lo antes posible. Quizás las empresas empiecen a prestar atención a las características del hardware después de eso.
Es decir, que hay usuarios europeos que compran un Pixel porque Google presume de unas capacidades de inteligencia artificial revolucionarias y descubren que varias de esas funciones simplemente no existen en su país. Y por culpa de esas funciones que no pueden usar, tienen un móvil menos potente.
Mientras tanto, competidores como Qualcomm han conseguido que los Snapdragon más recientes no solo sean mucho más potentes, sino también considerablemente más eficientes. Apple continúa marcando el ritmo en rendimiento y MediaTek también ha conseguido que sus chips consuman menos, aun metiéndoles un mayor procesamiento para funciones de IA.
La realidad incómoda para Google
La razón del enfado de los usuarios es que la IA ya no es exclusiva de los Pixel.
Gemini está presente en numerosos móviles Android. Samsung ha desarrollado Galaxy AI. Xiaomi incorpora HyperAI y otras funciones inteligentes. OPPO, vivo o Motorola también integran herramientas similares. Es decir, que la inteligencia artificial ha dejado de ser un elemento diferenciador para convertirse en una característica que prácticamente todos los fabricantes ofrecen.
Y si todos tienen IA, la diferencia vuelve a estar donde siempre: en el hardware.
