Los Google Pixel se han ganado el corazón de muchos usuarios gracias a su experiencia Android y unas cámaras que hacen magia. Sin embargo, hay un apartado donde la marca estadounidense puede ser más ambiciosa para llegar a competir en su totalidad con los mejores móviles del momento. La sensación es que a Google le falta subir un escalón en cuanto a potencia para reinar de verdad Android.
Esa brecha en el rendimiento tiene nombre propio y es la potencia bruta de los procesadores de Qualcomm que utilizan Samsung o Xiaomi en comparación con los Tensor de Google. Los Pixel siguen apostando por los chips propios de la gran G, los cuales priorizan principalmente la inteligencia artificial, pero presentan serios inconvenientes a la hora de exprimir la calidad gráfica de los juegos más exigentes.
Los números no mienten
Cuando miramos los resultados de los bancos de pruebas como AnTuTU, la diferencia es evidente. Los datos actuales sitúan al Snapdragon 8 Elite Gen 5 en una liga superior, logrando una puntuación de 2.449.060. Es una cifra que demuestra el potencial de los principales móviles de gama alta de la competencia. En cambio, el último procesador de Google, el Tensor G5, alcanza 1.473.721 puntos. Es cierto que ha mejorado respecto a generaciones anteriores, pero se sigue quedando corto en las tareas más exigentes.
La puntuación de ambos procesadores demuestran que los de Google ofrecen menos de la mitad de la potencia que los Snapdragon de Qualcomm. Estos son los aspectos donde más se nota la diferencia entre ambos:
- Rendimiento de la GPU: el chip de Qualcomm duplica la capacidad gráfica de Google, algo vital para jugar a títulos con calidad de gráficos y de texturas altas.
- Velocidad de la memoria: la velocidad a la hora de instalar aplicaciones es mucho más rápida en procesadores de la competencia.
- Estabilidad bajo carga: los procesadores de Google tienden a calentarse en exceso durante actividades exigentes al mismo tiempo que bajan su rendimiento, mientras que los Snapdragon 8 Elite son más estables.
No están pensados para jugar
Para los usuarios que no suelen jugar en el móvil y solo se dedican a utilizar WhatsApp, la cámara y realizar alguna que otra edición sencilla, esta falta de potencia no supone un problema. Sin embargo, cuando gastas cerca de 1.000 euros en un móvil premium, esperas un rendimiento top en cada actividad, pero el problema de los Tensor es que vienen de fábrica con una diferencia de potencia muy grande y propia de generaciones anteriores.
Muchos juegos actuales recurren al trazado de rayos o gráficos realistas que exprimen al máximo los procesadores y los de Google se ven afectados por caídas de FPS y un sobrecalentamiento que puede entorpecer la experiencia. Hay móviles de Xiaomi por la mitad de precio que cuentan con más potencia que los Pixel, así que resulta indispensable para la marca estadounidense dar un salto.
Google apuesta por la IA, no por la potencia bruta
La particularidad de los procesadores Tensor de Google para sus Pixel es que no buscan ser los más rápidos. Estos chips están diseñados para sacar el máximo partido tanto a la cámara de los smartphones como a las funciones de inteligencia artificial, otorgando ese toque especial que hace diferente la experiencia Pixel de cualquier otro teléfono Android.
Sin embargo, en pleno 2026, y cuando hablamos de móviles de gama alta, los usuarios más exigentes, los que pagan 1.000 euros por un smartphone, no solo quieren la mejor cámara, sino también la mejor potencia. Google tiene el software más optimizado, más duradero y más original de Android, pero debe poner una marcha más para mirar de tú a tú a los mejores móviles con procesadores Snapdragon.
