Después de años usando Google Maps en Android Auto, he llegado a un punto en el que ya no me resulta tan cómodo. No por anda, sino por algunos fallos que me he encontrado a la hora de ir del punto A al punto B, sobre todo por carreteras que no me conozco tan bien.
No hablo de buscar una cafetería cercana o comprobar si un comercio sigue abierto, algo en lo que Google Maps, por cierto, también falla, sino en la navegación real pura y dura, en viajes largos por autopista donde pasarte una salida es mucho más que nua simple molestia.
Google Maps es Top, pero no para todo
La app de Google es, sin discusión, uno de los mejores servicios de localización que existen. Su buscador es imbatible y su base de datos de puntos de interés no tiene rival.
El problema es que su enfoque sigue siendo claramente online, y eso en el coche tiene demasiadas consecuencias. Cuando dependes de una conexión constante para que todo funcione como debería, cualquier caída de cobertura convierte la navegación en una experiencia desastrosa.
Me he cansado de ver como el mapa se queda congelado a pesar de contar con la detección de balizas Bluetooth, de ver como el icono del coche deja de avanzar o de como algunas indicaciones llegan tarde, justo cuando ya has pasado la salida.
Muchos defienden que la solución está en descargar mapas sin conexión, pero aquí aparece otro de los grandes puntos débiles. Los mapas offline de Google ocupan mucho espacio y requieren un mantenimiento constante ya que si no revisas antes el viaje, puedes encontrarte sin cobertura y con un mapa incompleto.
En Android Auto, además, la gestión de estas descargas no es especialmente intuitiva, y menos aún cuando ya estás en ruta.
Me paso a Sygic
La realidad es que una app de navegación debería ser lo más clara posible, no la más bonita ni la más limpia. Y ahí es donde se nota que, muchas veces, Google Maps prioriza el descubrimiento y la información extra antes que la precisión pura en carretera.
Por eso, hace un par de meses, justo en mi vuelta de vacaciones, decidí probar un navegador pensado específicamente para conducir, y nada más: Sygic.
En mi caso, el cambio fue a una solución con mapas totalmente offline, descargados una sola vez (no por regiones, como en Google Maps) y almacenados en el dispositivo.
Funciones como el asistente de carril avanzado o la vista realista de intersecciones marcan un antes y un después cuando te enfrentas a cruces complicados. Ver una representación clara de lo que viene, con los carriles correctos resaltados, reduce el estrés y evita maniobras bruscas.
Además, los mapas en 3D y los puntos de referencia reconocibles ayudan mucho a situarte, especialmente en zonas desconocidas.
Y una cosa que me ha enamorado (pues la tengo en mi Mazda, per no en mi Kia familiar) es un modo nocturno tipo HUD para reducir el impacto visual de la pantalla que hace que las indicaciones se reflejen de noche en el parabrisas delantero.
Aunque requiere un tamaño considerable de descargas, si viajas mucho por carretera, la tranquilidad de no depender de la cobertura, de entender todo a la primera y de no jugarte una multa por culpa del GPS, no hace más que sumar a la app.
