¿Resiste más el Samsung Galaxy S6 Edge antes de doblarse que el iPhone 6 Plus?

No se sabe por qué, pero desde que salió el año pasado el iPhone 6 Plus, surgió la moda de hacer pruebas para comprobar cómo de resistentes eran los tope de gama a eso de intentar doblarlos. Como si los modelos que se han venido vendiendo hasta ahora no tuvieran un talón de Aquiles precisamente en ese punto. Pero lo divertido es que ahora, aquellos que pidieron sangre con el móvil de Apple, tienen que pasar por la misma prueba. ¿Y qué tal salen?

El Galaxy S6 Egde, a examen

Así que para aprovechar el inminente lanzamiento del tope de gama de Samsung, en Square Trade han querido probar cuál es el umbral de resistencia antes de doblarse y, más tarde, de romperse, tanto del Galaxy S6 Edge como del HTC One M9 y, de paso, el iPhone 6 Plus. Y los resultados podríamos considerarlos… ¿curiosos?

Lo primero que se puede deducir del vídeo que tenéis más abajo es que el iPhone 6 Plus es el que más fuerza necesita para que se rompa por completo, ya que alcanza las 179 libras frente a las 120 del HTC One M9 que es, a su vez, el que más fuerza necesita para que empiece a doblarse.

Samsung Galaxy S6 Edge bend test.

Rotura de pantalla al doblarse

Sin embargo, el HTC One M9 lo hace todo en el mismo proceso. Es decir, que se dobla al aplicarle las 120 libras de fuerza pero a la vez queda inutilizado, ya que uno de los laterales con uno de los botones deja de funcionar al estar situado justo en el punto donde el móvil cede a la fuerza.

¿Y el Galaxy S6 Edge? Pues consigue dos marcas: por un lado 110 libras de resistencia antes de doblarse pero con un inconveniente añadido, y es que su pantalla Edge no resiste esa presión y acaba por romperse un poquito, haciendo añicos el cristal en su parte curvada. Finalmente, el Galaxy S6 Edge cede a la rotura total cuando se alcanzan las 129 libras de presión con la máquina, lo que tampoco es una mala marca y demuestra que, cuando Samsung diseñó su dispositivo, no estaba pensando en que quien lo compre se ponga a ‘hacer el burro’ hasta intentar destrozar un móvil que le habrá costado más de 700 euros.

Y si estas pruebas ya nos parecían absurdas cuando tenían al iPhone 6 Plus como protagonista, ¿cómo no vamos a pensar lo mismo en el caso de esta maravilla que es el Galaxy S6 Edge?

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