¿Es Telegram tan seguro como promete?

La sensación del mercado de la mensajería se llama Telegram. El que ya muchos consideran como «WhatsApp killer» ofrece una propuesta clara en su slogan «Recuperando nuestro derecho a la privacidad». Sin embargo, ¿es tan seguro como promete?

Desde el blog TerminosYCondiciones, que os invitamos a seguir ya que bucean y analizan todas esos textos legales que solemos aceptar y nunca leer, nos develan y explican todo lo que hay que saber en la letra pequeña del nuevo servicio que ofrece Telegram.

La primera sorpresa nos la llevamos cuando de primeras, y es algo que recordando la instalación recordamos, esta aplicación no ofrece, en ningún momento, la posibilidad expresa de aceptar sus Términos y Condiciones, por lo que se supone que al usarla estamos de acuerdo con ella. Entre su texto legal, que sólo se puede encontrar en su web, no se hace referencia a la edad mínima para utilizarlo. La empresa es rusa, quizás allí no hay este requisito que en España debe ser 14 años.

Al igual que WhatsApp, utiliza nuestro número de teléfono para identificarnos y también nos pide permiso para acceder a los contactos, cambios ambos que vienen desde iOS 6 cuando se cambiaron estas condiciones de privacidad. Telegram afirma que estos datos no se comparten con nadie, es decir, que no llegarán a manos de empresas de publicidad o analítica – la NSA y similares, estaría por ver -. En cuanto a su desarrollo empresarial, indican que esta aplicación nunca tendrá publicidad, y que de necesitar fondos recurrirán a donaciones o pagos por funciones «no esenciales».

telegram

Telegram expresamente indica que sólo guarda aquellos datos que son imprescindibles para funcionar como el número de teléfono, la fotografía de perfil – si se utiliza -, el nombre del perfil, la agenda de contactos y los mensajes escritos -excluyendo los que estén en los chats secretos -, los archivos enviados con la aplicación, la última hora a la que se conecta el usuario y los datos técnicos del dispositivo en el que está instalado.

Es de suponer que todos los que no se nombran, como los de geolocalización, no se guardan. Por otra parte, no se indica donde, es decir, en que país están los servidores en los que se guardan, algo que sí puede ser un problema para su privacidad, aunque, como hemos señalado, sólo se guardan los chats públicos y no ninguno de los privados. Lo único que se señala es que utilizan «una infraestructura propia basada en múltiples data-centers.»

Una de sus grades características, y que también se señala, es que todos sus mensajes están cifrados con tecnología simétrica de AES 256 bits, RAS 2048 y Diffie-Hellma. Según el tipo de chat que utilicemos (abierto, secreto o en el que los mensajes desaparecen) se utiliza una u otra.

Por otra parte, en Telegram también existe el «doble check» que tanto ha dado que hablar en WhatsApp, pero en este sí nos explican desde el principio qué significa y es que el receptor ha abierto el mensaje. Ya no habrá dudas.

En el caso de borrar la cuenta, Telegram asegura que se borrarían permanentemente todos los mensajes, grupos y contactos. Esta desactivación se confirma a través de la aplicación y es irreversible. Aunque eso sí, los mensajes y grupos públicos compartidos con otras personas se mantienen en los terminales de éstas, y por tanto, también nuestros datos en ellos.

Actualmente muchos están probando la aplicación, que está viendo cómo crecen exponencialmente su número de usuarios. Sin embargo, es posible que pasado un tiempo, haya muchos que dejen de utilizarla y quede su cuenta inactiva. Este caso no está explicado en los términos y condiciones y no sabemos si la información se  almacena indefinidamente o si se elimina pasado un tiempo.

En su valoración final, los responsables de TerminosYCondiciones.com indican que si bien Telegram hace lo que promete en cuanto al cifrado de datos, esto no es suficiente para convertirlo en la más segura de las aplicaciones de mensajería. «Tratan nuestros datos sin haberlo aceptado, no sabemos dónde los tratan ni el tiempo que los retienen, informan poco y mal sobre cuestiones bastante básicas de privacidad y olvidan toda mención al uso, edad o eventuales licencias. Si esto lo hiciera WhatsApp se ponía el grito en el cielo.» concluyen.

Tras conocer estos datos ¿daréis una oportunidad a Telegram? ¿Creéis que acabará siendo el sustituto de WhatsApp como es está comentando? Dejadnos vuestra opinión en los comentarios.

Fuente: TerminosYCondiciones.com