Tizen muestra debilidad ante su inminente presentación

Escrito por Raúl Masa
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El año ha empezado muy movido en el sector de la tecnología móvil, quizás mucho más de lo que a algunos les gustaría. Compras, acuerdos estratégicos, y otras acciones que afectan directamente a los fabricantes, pero no solo en el ámbito hardware, sino que los desarrolladores de sistemas operativos también se ven involucrados en todos estos movimientos, como puede ser el claro ejemplo de Tizen.

Supuestamente Tizen debería llegar al mercado como el gran contrapeso de Android con el que Samsung intentaría que el OS de Google baje a la realidad y entiendo que hay más opciones ante los usuarios. Aunque nada más lejos de la realidad, lo que está sucediendo realmente, o al menos la imagen que se está proyectando es que Tizen parece un castigo para los coreanos con el que ahora tienen que lidiar y no saben muy cómo.

La llegada de este nuevo sistema operativo al mercado debería suponer un manto de aire fresco a una situación en la que Android domina (tiraniza) con una cuota de mercado de casi el 80%. Ni mucho menos el corto espacio de tiempo supondría una amenaza, ni si quiera competencia, pero al menos, y teniendo en cuenta el volumen de ventas de Samsung, y el grado de implicación que tuviera en el propio desarrollo de un sistema operativo que ellos mismos han creado, este OS sí balancearía una situación que cada vez algunos la ven más preocupante por el dominio de los de Google.

El Samsung Tizen podría haberse cancelado.

Las reticencias a Tizen

Así pues, y ante el último acuerdo firmado recientemente entre Samsung y Google, parece haberse enviado un mensaje de “tampoco nos llevamos tan mal”. De esta forma, lo que llevan haciendo desde hace algún tiempo distribuidores y operadores, ahora parece que cobra más sentido. Es decir, por ejemplo Orange ha manifestado abiertamente que de momento no se implicará en el proyecto más de lo necesario porque no lo ve maduro.

Pero no ha sido la única, por ejemplo la estadounidense Sprint también ha manifestado que hay otros proyectos más “urgentes” en los que introducir su negocio y que, por el momento, Tizen quedaría en un segundo plano. Eso mismo, incluso un paso más allá, es lo que sucedido con la española Telefónica, que no solo ha dado la espalda, al menos por el momento, a este OS, sino que además a suscrito un gran acuerdo con Firefox.

Así las cosas, y en esa incertidumbre de saber lo que pasará dentro de unas semanas en el MWC de Barcelona, y si finalmente se presentarán los terminales que habrá en el mercado con Tizen, lo que sí parece claro, o mejor dicho, se ha tornado oscuro, es el futuro de este sistema operativo que se ha ido deshinchando como un refresco de gas en una larga fiesta.

Fuente: WSJ