El salto que ha dado el realme 16 Pro+ en el apartado fotográfico no es casual. La marca lleva varias generaciones afinando su propuesta, pero aquí da un paso claro hacia un perfil más ambicioso, especialmente enfocado en el retrato y en ofrecer versatilidad real con varias cámaras útiles. No es solo cuestión de números (que también), sino de cómo se comporta en el día a día, que es donde realmente se mide un móvil de este tipo.
Es un móvil que entra pro los ojos, sobre todo al fijarnos en ese módulo cuadrado de cámara con una barra superior que aloja dos sensores, y dos círculos que suman un sensor más y el flash LED. El móvil es bonito y transmite esa sensación de gama superior, pero es al abrir la app de cámara cuando se entiende mejor el enfoque del dispositivo. Un móvil qur, por cierto ya se puede comprar partiendo de los 479 euros.
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Características de la cámara del realme 16 Pro+
El realme 16 Pro+ monta un sistema de triple cámara trasera bastante equilibrado dentro de su rango de precio. El sensor principal da el salto a los 200 megapíxeles, manteniendo un tamaño de 1/1,56 pulgadas, con apertura f/1.8 y estabilización óptica. Le acompaña un teleobjetivo periscópico de 50 megapíxeles con zoom óptico de aproximadamente 3,5 aumentos. No es el sensor más grande que hemos visto en esta familia, pero sigue siendo una lente muy útil, especialmente para retrato y fotografía a distancia.
El tercer sensor es un ultra gran angular de 8 megapíxeles que, aunque cumple, es claramente el más limitado del conjunto. La novedad aquí es la inclusión de enfoque automático, algo que se agradece en ciertas escenas, aunque no compensa del todo sus limitaciones, las mismas que acompañan a este tipo de lentes en otros móviles, incluso más caros.
En la parte frontal, realme apuesta por un sensor delantero de 50 megapíxeles que ofrece buena calidad para selfies, aunque sin enfoque automático. Es una cámara pensada más para redes sociales que para fotografía exigente, pero rinde por encima de la media en su segmento.
Prueba de cámara del realme 16 Pro+
Una cámara de esta talla (envuelta en un móvil de este pecio) merece ser probada en todas las condiciones posibles y eso es lo que hemos hecho con el realme 16 Pro+.
Fotos de día
Con buena luz, el realme 16 Pro+ demuestra rápidamente de lo que es capaz. La cámara principal ofrece imágenes con mucho detalle, un rango dinámico amplio y una exposición bastante fiable en casi cualquier situación. Los colores están bien calibrados, sin caer en la sobresaturación excesiva que a veces vemos en móviles orientados a un público joven.
Uno de los puntos más interesantes es el uso del zoom 2x, que se apoya en el propio sensor principal. Aquí el nivel de detalle es sorprendentemente alto, hasta el punto de que cuesta distinguir si estamos ante un recorte digital o una lente dedicada. Para fotografía de producto o primeros planos, es probablemente la mejor opción del conjunto.
El modo de 50 megapíxeles también da buenos resultados si buscamos un extra de definición, aunque no siempre compensa por el mayor peso de los archivos. En cambio, disparar a 200 megapíxeles no aporta una mejora real en la mayoría de escenarios, algo que ya es habitual en este tipo de sensores.
El teleobjetivo funciona especialmente bien en exteriores. A 3,5x ofrece imágenes nítidas, con buen nivel de detalle y un rango dinámico sólido. Es ideal para retratos naturales o para capturar escenas lejanas sin perder calidad. Eso sí, no es la mejor lente para distancias cortas, donde pierde algo de nitidez.
El ultra gran angular, por su parte, cumple sin destacar. Los colores y el rango dinámico son correctos, pero el nivel de detalle es inferior al de sus rivales más directos. Es una cámara útil para paisajes o fotos grupales, pero no para fotografía exigente.
Donde nos ha encandilado el móvil es a la hora de hacer retratos. Sin duda, es ahí donde el móvil saca músculo. El procesado es bastante acertado, con buenos tonos de piel y un recorte correcto en la mayoría de situaciones. La tecnología de iluminación por IA, que simula condiciones de estudio, consigue resultados bastante vistosos, especialmente en interiores.
Fotos de noche
Cuando cae la luz, el comportamiento del realme 16 Pro+ sigue siendo bastante competitivo dentro de su categoría. No es tan perfecto como n condiciones de luz favorables, pero lo cierto es que la cámara principal mantiene un buen nivel de detalle, con un rango dinámico amplio y una tendencia a tonos cálidos que, lejos de ser un problema, aporta un toque agradable a las escenas nocturnas.
El modo nocturno trabaja bien sin necesidad de forzarlo demasiado. Las fotos conservan información en sombras y luces, y el nivel de ruido está bastante controlado. No llega al nivel de los mejores gama alta, pero está claramente por encima de la media en su precio.
Lógicamente, al usar el zoom 2x sí que se pierde algo de calidad en estas condiciones, con una ligera caída en nitidez y más presencia de ruido, pero sigue siendo bastante decente en escenas con algo de iluminación.
El teleobjetivo también cumple por la noche, aunque aquí se notan más sus limitaciones. Las fotos son correctas, pero la falta de nitidez es evidente si ampliamos la imagen. Aun así, se agradece tener esta opción en un móvil de este precio, donde muchas veces ni siquiera existe.
El ultra gran angular es el punto más débil en condiciones nocturnas. Las imágenes tienden a salir borrosas y con poco detalle, algo que limita bastante su uso en este tipo de escenas.
En cuanto a selfies nocturnos, el sensor frontal responde mejor de lo esperado. Mantiene buen detalle y un rango dinámico decente, aunque con colores algo más apagados de lo ideal.
Conclusión
El realme 16 Pro+ deja claro que su apuesta por la fotografía no es solo marketing. Es un móvil bien diseñado, cona una relación calidad-precio sobresaliente y que tiene muy pocos puntos débiles.
Si nos centramos en la fotografía, hay que admitir que tiene una cámara principal muy solvente, un teleobjetivo útil de verdad y un enfoque claro hacia el retrato que marca diferencias en su gama. No todo es perfecto, especialmente en el ultra gran angular o en el uso de resoluciones máximas, pero en conjunto ofrece una experiencia fotográfica que, a este precio, resulta difícil de igualar.
