Todos recordamos la imagen de Mark Zuckerberg con un trozo de cinta adhesiva cubriendo la webcam de su portátil, una práctica muy habitual que hasta expertos de seguridad han recomendado. Sin embargo, esta costumbre de tapar la cámara no se ha trasladado a los smartphones, un dispositivo que nos apunta a la cara muchas más horas que un ordenador.
A través de esta cuestión, surge la duda sobre si el riesgo de ser espiado mediante la cámara del móvil es real y si la solución de taparla es efectiva o innecesario. En este sentido, es importante destacar que la arquitectura de seguridad de los móviles actuales es muy diferente a la de un PC, así que te adelantamos que no tienes nada que temer.
¿Pueden verte sin que lo sepas?
La posibilidad de que un tercero active tu cámara remotamente existe, pero es mucho más compleja que en un ordenador. Para que esto ocurra, el dispositivo debe haber sido infectado por un tipo de virus específico.
A diferencia de los ordenadores tradicionales, los móviles funcionan bajo un modelo conocido como sandboxing. Esto significa que las aplicaciones no pueden acceder a componentes como la cámara sin un permiso explícito del usuario previamente. Esto quiere decir que depende de que la víctima cometa un error y otorgue permisos de la cámara a aplicaciones de fuera de las oficiales o pulsando en enlaces de phishing. Por tanto, el espionaje es algo muy difícil en smartphones.
Tu móvil tiene un chivato
Para combatir el miedo al espionaje, Apple y Google han implementado una medida de seguridad que resulta verdaderamente eficaz contra esta clase de ataques.
Desde hace varias versiones tanto de Android como de iOS, si una aplicación accede a la cámara o al micrófono, aparece un punto verde o naranja en la barra de estado. Este indicador funciona como un indicador casi imposible de ocultar por cualquier tipo de virus. De modo que, si la cámara se activa sin tu consentimiento, esa luz te avisará inmediatamente. Además, en ambos sistemas hay un historial de acceso que permite consultar qué aplicación activó el sensor y cuándo, facilitando la identificación de software sospechoso.
Por qué tapar la cámara es un problema
Aunque poner una pegatina en la webcam del portátil no influye apenas, hacerlo en un smartphone conlleva problemas importantes. No solo debido a que tapa la cámara frontal, sino a que que hay sensores que también cumplen un papel importante:
- Sensores de luz ambiental: regulan el brillo automático. Si los tapas, el móvil creerá que está a oscuras y bajará el brillo al mínimo, haciendo la pantalla imposible de ver en exteriores.
- Sensores de proximidad: apagan la pantalla cuando te acercas el teléfono a la oreja. Bloquearlos provoca que la pantalla siga encendida durante las llamadas, lo que puede provocar que pulses botones accidentalmente con la mejilla.
- Sensores biométricos: tapar la zona superior inutiliza por completo sistemas avanzados como el FaceID en iPhone o el desbloqueo facial en Android, obligándote a introducir el PIN constantemente o la huella para desbloquear el móvil.
Lo mejor que puedes hacer es revisar periódicamente qué aplicaciones tienen permiso para acceder a la cámara en el menú de privacidad y eliminar aquellas que no sean de total confianza. Esto es mucho más seguro y práctico que tapar los sensores de tu móvil.
