La industria actual de los teléfonos móviles está repleta de marcas y opciones de todo tipo. Tras años probando modelos de cada una de ellas, y algunos de los mejores exponentes, uno acaba saturado de interfaces repetitivas y diseños de smartphones que no se sienten premium. En este sentido, hay un teléfono que he probado recientemente y que me ha demostrado que lo mainstream no siempre es lo mejor.
Hablo del Motorola Signature, pero no quiero hablar del dispositivo en sí, sino de su experiencia. Pese a ser un teléfono premium, su hoja de especificaciones es irrelevante en este artículo. La clave de la marca estadounidense reside principalmente en lo satisfactorio que resulta desplazarse por el sistema, así como sostener en la mano el teléfono. Esto unido a un rendimiento que nada tiene que envidiar a la competencia y que para el día a día ofrece un funcionamiento impecable en todos y cada uno de sus apartados.
Hello UI sobre Android y diseño como protagonistas
La seña de identidad de Motorola radica en Hello UI. La marca ha cogido Android como base y la ha adaptado a sus dispositivos sin ensuciarla lo más mínimo. Al encender un móvil de Motorola, todo se siente limpio, con las aplicaciones justas y necesarias.
La tipografía, los iconos, la paleta de colores elegida… todo crea una atmósfera muy atractiva y los elementos se sienten diseñados al unísono para conseguir un propósito estético muy claro, permitiendo una navegación muy placentera por todo el sistema gracias a una agilidad visual proporcionada por unas animaciones muy cuidadas. Algo que me ha llamado mucho la atención de la interfaz es Moto Hub, el centro de control de Motorola desde el que se gestiona toda la personalización, tanto de las fuentes como de los iconos.
La asociación e integración con Pantone también juega un papel fundamental. Muchos piensan que esta alianza únicamente se traduce en el diseño exterior de los móviles de Motorola, pero los colores de Pantone (tras la configuración adecuada) también se utilizan en los menús y elementos del sistema para crear una armonía cromátoca que hace que el software sea uno con el acabado del teléfono.
En este sentido, el cuerpo del dispositivo también goza de un aspecto visual muy llamativo gracias al uso de materiales de calidad, como cuero tratado y acabados que evitan las huellas. Los móviles de Motorola se sienten increíbles en la mano, alejándose de los ladrillos habituales que ocupan la gama alta actual.
Rendimiento y fotografía: lo más importante
El Motorola Signature concretamente me ha sorprendido porque no tiene nada que envidiar en cuanto a potencia bruta en comparación con otros modelos premium del mercado. También lleva el Snapdragon 8 Gen 5 de la élite de Android, pero no es el único teléfono de la marca que he probado a lo largo de estos años y todos ellos se han sentido fluidos y con un rendimiento impecable en todo momento. Para el día a día, es una maravilla, sea cual sea la tarea que tengas en mente.
En lo que respecta a la fotografía móvil, otro de los apartados más importantes para los usuarios, Motorola ha abandonado ese procesado artificial propio de años anteriores. Las fotos de los lanzamientos más actuales destacan por una naturalidad brutal a través de un gran respeto hacia las texturas y el tratamiento de color de las escenas, ofreciendo resultados brutales sin necesidad de la ayuda de una inteligencia artificial agresiva.
Esto demuestra que los mejores móviles no siempre son los de las marcas que dominan el mercado. Motorola es una de las más históricas de la industria y, pese a que su popularidad en España no es tan grande, sus smartphones cumplen con una experiencia que resulta única y diferente a la del resto de móviles Android que tienen mucho protagonismo, pero que a la hora de la verdad dejan mucho que desear.
