Existe una falsa creencia de que para competir al máximo nivel en juegos como Call of Duty: Mobile hace falta un teléfono específico para ello, los conocidos como móviles gaming. Estos cuentan con ventajas técnicas que, supuestamente, los diferencian del resto, aunque la realidad no tiene nada que ver.
En plena entrada al año 2026, los móviles gaming han perdido mucho terreno en la actualidad. Estos dispositivos no son más que modelos de gama alta tradicionales que están disfrazados bajo una estética gamer y características exclusivas, como suelen ser los clásicos gatillos en los laterales del smartphone. A menudo, esta clase de móviles sacrifican aspectos como la cámara para centrar toda su atención en el rendimiento, pero a la hora de la verdad no ofrecen una potencia que marque la diferencia frente a otros modelos.
El mito de la potencia
El pilar fundamental sobre el que se sostiene la experiencia de los móviles gaming es la potencia bruta y configuraciones optimizadas para jugar. Sin embargo, al mirar la ficha técnica uno se da cuenta de que las especificaciones son idénticas a las de cualquier otro teléfono de gama alta tradicional. El procesador que usan móviles como el Xiaomi 15, POCO F8 Pro, Samsung Galaxy S25 o realme GT 7 Pro es el Snapdragon 8 Elite, el más potente que existe en la actualidad junto al nuevo Snapdragon 8 Elite Gen 5. El primero de estos chipsets es el que se encuentra también en móviles gaming como el ASUS ROG Phone 9 Pro o el RedMagic 10 Pro, entre otros.
La potencia es prácticamente idéntica para todos estos dispositivos. De hecho, la optimización del software en marcas como Samsung es más eficiente y duradera que la de marcas especializadas en gaming. Es cierto que muchos de los modelos pensados para jugar cuentan con memorias RAM de amplias capacidades, alcanzando un tamaño de hasta 24 GB en algunos casos. No obstante, en la práctica, ningún juego de Android exige tanto como para necesitar una RAM tan grande, así que lo único por lo que estás pagando de más es por un número.
Las carencias de los móviles gaming
Los defensores de los móviles gaming argumentan que la principal diferencia de los móviles gaming radica en la presencia de los gatillos físicos como los de un mando, sistemas de refrigeración de mucho nivel y, en ciertos casos, luces LED que sirven para dar un toque más moderno al dispositivo.
Está claro que jugar con gatillos es mucho más cómodo que usar los controles que aparecen en la pantalla del móvil. Pero, ¿justifica esa comodidad los sacrificios que conlleva? Hablamos de móviles que renuncian a cualidades premium para centrarse en el gaming, aunque la mayoría de los modelos de gama alta cumple con el mismo rendimiento y ofrecen una experiencia más completa.
Entre sus principales carencias, se encuentran sistemas de cámaras de bajo nivel en comparación con sus competidores, una apariencia estética menos elegante y una ergonomía algo aparatosa debido a lo pesados y gruesos que suelen ser esta clase de dispositivos. Es por ello por lo que jamás me compraría un móvil gaming y pienso que es invertir mal el dinero ante la inmensa cantidad de alternativas de calidad que existen.
