Llevaba mucho tiempo pensando en probar la experiencia de un móvil plegable y el año pasado decidí dar el paso. Tenía claro que sería un tipo concha, así que opté por el Samsung Galaxy Z Flip6 y hacía tiempo que no estaba tan contento con un smartphone.
Después de un año de uso con el Galaxy Z Flip6, tengo claro que fue todo un acierto. La experiencia es completamente innovadora y usar el móvil para casi todo sin necesidad de abrirlo resulta muy cómodo. Ha cambiado la forma en la que uso el móvil y me cuesta pensar en volver a la normalidad.
Un año después, sigo enamorado
Una de las grandes sensaciones del Samsung Galaxy Z Flip6 es la portabilidad y la comodidad que supone. Gran parte de los móviles de gama alta apenas caben bien en el bolsillo y el Flip6 plegado ni siquiera se nota. Cabe en un bolsillo pequeño, en un bolso de mano, en el bolsillo interior de una chaqueta… y esto sin incomodar lo más mínimo.
Esta comodiad va unida a una experiencia ‘retro’ en cierto modo, ya que puedes colgar una llamada cerrando el móvil, al igual que ocurría con los móviles antiguos tipo concha. Es una sensación super satisfactoria; por no hablar de que la pantalla principal está protegida casi todo el tiempo, manteniéndola a salvo de arañazos accidentales y golpes.
La pantalla externa es la clave
Lo mejor del Samsung Galaxy Z Flip6, sin lugar a dudas, la pantalla externa. Es lo que más me hace pensar en no volver a un móvil de toda la vida. No solo ha cambiado por completo la forma en la que interactúo con el teléfono, sino que ha reducido drásticamente el tiempo que lo uso.
En un móvil normal, revisar WhatsApp implica desbloquear el móvil, contestar y, casi inevitablemente, entrar a otras aplicaciones o redes sociales. Con la pantalla externa del Samsung Galaxy Z Flip6 puedo responder el mensaje sin necesidad de acceder al 100% al smartphone, mientras que también puedo usar widgets para controlar Spotify, poner alarmas… No solo es innovadora y funcional, sino también beneficiosa para la salud si sabes cómo usarla.
El gran miedo: la durabilidad y pantalla
Hablemos de lo que todo el mundo quiere saber: el pliegue. La arruga de la pantalla existe y se nota al tacto, pero es prácticamente invisible al ver el móvil de frente, aunque sí se ve un poco con la pantalla apagada o de lado.
Lo importante es: ¿importa mucho? Personalmente, no. Después de unas cuantas horas de uso la ignoras por completo y no estás pasando el dedo cada dos por tres. Si la pantalla está encendida y miras de frente, no vas a notar lo más mínimo. Respecto a la resistencia, merece la pena destacar que mi Samsung Galaxy Z Flip6 no tiene ni un solo rasguño, ni por fuera ni por dentro. La bisagra se siente sólida como el primer día, aunque lo trato con algo más de cuidado que un móvil tradicional.
Mi única queja
Obviamente, no todo es perfecto. El principial sacrificio que haces al tener un móvil plegable es la batería. El espacio físico es más limitado y la batería es más pequeña. Ha cumplido durante el primer año, pero llega al final del día de forma justa si lo usas algo más de la cuenta, con un 10% aproximadamente.
Sin embargo, creo que la experiencia merece la pena al 100%. Nunca me he divertido tanto con un móvil y a la hora de usar la cámara es muy práctico pese a no tener las mejores cámaras. Es un tipo de smartphone que hay que probar, al menos, una vez en la vida.
