Seguro que has oído hablar de la popular eSIM o si has leído algunas de nuestras publicaciones. Esta tecnología nace para reemplazar a la clásica tarjeta SIM de toda la vida por un simple código QR. Una novedad a la que ya nos estamos acostumbrando, aunque ya estamos comenzando a ver su próxima evolución: la iSIM.
La experiencia en ambos casos es similar, ya que las dos prescinden de la tarjeta SIM física, pero la diferencia radica en su funcionamiento. La iSIM no solo mejora la eSIM, sino que se integra por completo en el dispositivo. Sin embargo, esta no es la única diferencia que existe entre ambas, así que es importante saque las tengas en cuenta, ya que dentro de muy poco la iSIM comenzará a jugar un mayor protagonismo en smartphones y será importante que sepas lo que suponen.
Lo primero que debes saber es que una eSIM sigue siendo un componente físico, es decir, hay un pequeño chip soldado en la placa base. En cambio, una iSIM o Integrated SIM, elimina por completo este chip, ya que se encuentra integrado directamente junto al procesador. Ahora que sabes lo básico, aquí tienes las diferencias que hay entre ambas opciones.
Espacio físico
La principal diferencia es obvia y se puede intuir a través del párrafo anterior. La eSIM es un componente independiente que ocupa su propio espacio, mientras que la iSIM se encuentra dentro de un chip ya existente. Al no necesitar chip propio, libera un espacio importante que los fabricantes pueden aprovechar para futuras innovaciones. Este espacio libre cobra mucha más importancia en dispositivos como relojes inteligentes, donde la gestión de los componentes es esencial.
Eficiencia energética
Un chip separado como la eSIM supone que consume su propia energía para comunicarse con el procesador. Puesto que la iSIM se integra en el propio SoC, la comunicación es más directa, reduciendo el consumo de batería.
Estudios señalan que una iSIM consume hasta un 70% menos de energía que una eSIM, lo que quiere decir que la batería del dispositivo aguantará más a lo largo del día.
Seguridad y costes
Añadir una eSIM al teléfono tiene un coste de material y mano de obra, mientras que la iSIM elimina el componente y simplifica el diseño, lo que al mismo tiempo reduce los costes de producción. En cuanto a la seguridad, la iSIM sube el nivel de protección debido a que reside de forma segura dentro del procesador principal, donde también se almacenan otros datos personales, como los biométricos. Esto hace que su manipulación sea extremadamente complicada físicamente, superando la seguridad que ofrece una eSIM.
La tarjeta SIM fue el primer paso y la tecnología eSIM está comenzando a eliminarla. Ahora, la iSIM es el paso final, eliminando el chip específico. Esta integración total es una mejora que va desde las diferencias mencionadas anteriormente como de cara al futuro, donde esta tecnología permitirá incorporar nuevas tecnologías a los smartphones gracias al espacio libre que ha dejado la eSIM y que, pese a su diminuto tamaño, puede ser más determinante de lo que crees dentro del sector tecnológico.
