En las oficinas de Cupertino, el ambiente debe de ser una mezcla de negación y urgencia. Estamos a principios de 2026 y los números no mienten: el iPhone 17 Air, la gran apuesta estética lanzada el pasado septiembre, se ha estrellado contra el muro de la realidad.
Lejos de replantear su estrategia, Apple parece dispuesta a doblar la apuesta con el inminente iPhone Fold. Si la historia reciente sirve de guía, la compañía se dirige de cabeza hacia su cuarto tropiezo comercial consecutivo.
Un historial de fracasos
Para entender por qué el futuro iPhone Fold nace con dificultades, primero debemos mirar la trayectoria reciente de Apple. La compañía lleva media década intentando vender algo que no sea el iPhone estándar o el Pro Max, fallando sistemáticamente en la lectura del mercado masivo:
- El caso del iPhone Mini: un dispositivo que, pese a su atractivo diseño compacto, presentaba problemas serios de batería para las necesidades del día a día, mientras que para jugar o ver contenido era incómodo.
- El iPhone Plus y su poca identidad: un modelo posicionado en un segmento difícil. El usuario ha rechazado pagar casi 1.000 euros por un teléfono que se percibe como una versión base, pero más grande, frente a las prestaciones del modelo Pro.
El contexto actual del iPhone 17 Air
Así llegamos a la situación del presente. El iPhone 17 Air prometía ser la joya de diseño de 2025. Un teléfono estéticamente impecable, sí, pero que exigía al usuario pagar precios premium por una sola cámara y una batería inferior, todo en nombre de la delgadez.
El usuario de 2026 ha demostrado ser realista: la estética no compensa la falta de funcionalidad. El iPhone Air ha decepcionado en ventas teniendo en cuenta que su única premisa es el grosor, un aspecto que tampoco resulta extremadamente para el usuario en la actualidad.
Los obstáculos del iPhone Fold
Esto nos lleva a la gran promesa de este año. ¿Por qué el plegable podría seguir este patrón de ventas limitadas? Existen tres factores estratégicos:
Un mal timing
Apple llega a un mercado maduro. Competidores como Samsung, HONOR y Google llevan años refinando este formato. El factor novedad de doblar una pantalla ya no existe como hace tres años. Para cuando Apple lance su dispositivo en septiembre, no será una revolución tecnológica, sino una puesta al día del catálogo.
La barrera del precio
Si el iPhone 17 Air sufrió por su relación calidad-precio, el Fold amenaza con ser peor aún. Los analistas hablan de un precio de salida superior a los 2.000 euros. En un contexto económico donde los usuarios estiran la vida útil de sus teléfonos a cinco años, un dispositivo de precio tan elevado difícilmente alcanzará las cuotas de venta marcadas por la empresa.
Crisis de identidad
Aunque la tecnología de los plegables es hoy más resistente y fiable que nunca, persiste un problema de concepto. El iPhone Fold corre el riesgo de ser una solución redundante: demasiado grueso plegado para ser mejor que un iPhone 18 Pro Max, y demasiado pequeño desplegado para ser mejor que un iPad. Al intentar ser dos cosas a la vez, Apple podría disminuir las ventas de su propio iPad Mini sin ofrecer una experiencia superior en ninguno de los dos aspectos.
El iPhone Fold seguramente será una maravilla de la ingeniería, con la mejor integración de software del mercado. Pero como producto, tiene todas las papeletas para unirse al Mini, al Plus y al Air en la categoría de experimentos fallidos de Apple.
