Apenas han pasado un par de meses desde que los iPhone 17 llegaron a las tiendas y ya empieza a dibujarse el futuro de la próxima generación. Al final, es lo que suele suceder, ya que cando el último modelo aún no ha asentado del todo, comienzan a aparecer la filtraciones sobre los modelos del futuro. En este caso, la rumorología ya comienza a dar forma a los iPhone 18.
Según parece, este año tampoco toca esperar una revolución, sobre todo en diseño y cámara, pero sí que podemos esperar unas cuantas mejoras internas.
Todo lo que se ha filtrado del iPhone 18
El primer punto en el que coinciden varias fuentes es la reducción de la Dynamic Island en toda la familia iPhone 18, incluyendo los modelos Pro y Pro Max. No será todavía el salto al Face ID totalmente oculto bajo el panel, algo que parece quedar reservado para la siguiente generación, pero sí un paso intermedio para minimizar todavía más las interrupciones físicas en la pantalla.
En términos de construcción, la idea general es que el diseño será continuista respecto a los iPhone 17 Pro, manteniendo el módulo de cámara elevado y la misma distribución triangular de sensores. También se mantendrían los tamaños de 6,3 y 6,9 pulgadas en las versiones Pro.
La novedad de los iPhone 18 más curiosa estaría en la parte trasera, donde el área protegida por Ceramic Shield podría adoptar un acabado ligeramente translúcido. No es nada radical, pero sí que es suficiente para diferenciar la estética sin romper la línea marcada desde el iPhone 15.
Sin embargo, el cambio más relevante para los usuarios avanzados podría venir en la cámara principal. Se espera que los iPhone 18 Pro den el salto a una apertura variable, algo que en fotografía móvil todavía es relativamente poco común, pese a que fuera algo que ya viéramos en algunos smartphones de Samsung lanzados hace años.
Poder ajustar la apertura implicaría un mayor control real sobre la profundidad de campo y la cantidad de luz que entra en el sensor. En la práctica, podría permitir retratos más naturales y tomas nocturnas mejor gestionadas. Habrá que ver cómo lo ejecuta Apple, porque el tamaño del sensor móvil siempre limita los beneficios y es más caro, motivo por el que Samsung renunció a seguir este camino con sus antiguos Galaxy S.
A nivel interno, la hoja de ruta sigue marcada por el cambio generacional del chip. El A20 Pro apunta a estrenarse con un proceso de fabricación de 2 nm que debería ofrecer un salto importante tanto en rendimiento como en eficiencia, y no es descartable que veamos avances en la conectividad 5G gracias al modem propio de Apple, especialmente para los mercados donde mmWave tiene presencia.
También suena un rediseño del botón de control de cámara, evolucionando hacia una interacción más precisa sensible a la presión, alejándose del simple gesto táctil que no ha terminado de ser tan cómodo como Apple prometía en su momento.
¿Otra iteración decepcionante?
La gran cuestión, como siempre, será si estos cambios serán suficientes para convencer a quienes están usando un iPhone reciente o si quedarán reservados para los entusiastas que saltan cada año. Por ahora, lo que se perfila es un camino claro: menos isla, mejor cámara y más integración entre hardware y software, un clásico en los dispositivos de Cupertino.
