
En los últimos meses hemos visto cómo las pulseras sin pantalla conquistan el mercado, una alternativa que trata de conseguir que los deportistas se centren en lo realmente importante, la actividad que están haciendo. Posteriormente, cuando tenemos tiempo, gracias a su conexión Bluetooth, vemos todos los datos en el smartphone. Una idea sencilla, eficaz y a la que Google se sumará con su rumoreado futuro Fitbit Air.













































