Llevas un rato esperando el tren, ves que te queda un 8% de batería y tienes uno de los cargadores de Metro de Madrid disponible justo delante. Detente. Un simple gesto como conectar el móvil a uno de los cargadores USB del suburbano, que puede parecer completamente inofensivo, puede ser un riesgo.
Y es que, por si no lo sabías, ese USB no sirve únicamente para transportar electricidad, ya que también puede permitir el intercambio de datos. Y ahí aparece un riesgo del que la Policía Nacional lleva años alertando.
Policía Nacional@policiaHas salido corriendo de casa y tu móvil está «casi muerto»….
Ojo en dónde lo cargas 📱, hacerlo en un #USB público podría infectarlo👾 y dar acceso a su contenido#FelizJueves https://t.co/sRpycOyXkS
24 de enero, 2019 • 09:11
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La técnica se conoce como juice jacking (o choice jacking) y consiste en aprovechar un puerto USB manipulado para intentar acceder a la información de un teléfono, instalar software con malware o extraer determinados datos.
La propia Policía Nacional ha advertido en distintas ocasiones sobre los riesgos de utilizar puntos de carga públicos, pero es algo que muchos siguen ignorando a día de hoy.
El problema no es cargar el móvil, sino lo que puede ocurrir por el USB
Los puntos de carga del Metro de Madrid no son precisamente una novedad. En octubre de 2016, Metro puso en marcha un proyecto piloto para instalar cargadores USB en trenes y andenes. Hoy, una década después, están en casi todas las estaciones de la ciudad.
Aunque los hay, por lo general el cable USB con el que cargas tu smartphone no está limitado a llevar corriente. Dependiendo del dispositivo, el puerto y la conexión, también puede establecerse una comunicación de datos entre el teléfono y el equipo situado al otro lado.
Eso es lo que aprovecha el juice jacking. Un atacante podría modificar un punto de carga para intentar que, además de suministrar energía, actúe como una conexión capaz de comunicarse con el móvil. El objetivo puede ser desde introducir malware hasta intentar obtener información almacenada en el dispositivo.
No significa que conectar el teléfono a cualquier USB público vaya a provocar automáticamente un robo de datos. De hecho, este tipo de ataques requieren unas condiciones concretas y las medidas de seguridad actuales de Android y de iOS dificultan determinados accesos. Pero el riesgo existe y precisamente por eso los medios de los cuerpos de seguridad siempre van recordando, de vez en cuando, este peligro.
Y, ojo, que no queremos decir que esto suceda solo con los cargadores del Metro de Madrid, sino que es un riesgo al que te expones al conectar tu móvil a cualquier cargador de este tipo, sea en el aeropuerto, en un hospital o en cualquier otro lugar al acceso de cualquier persona.
Y recuerda que en nuestro teléfono hay mucha más información que hace unos años: fotografías, conversaciones, documentos, cuentas de correo, aplicaciones bancarias, sesiones iniciadas y códigos recibidos por SMS, por lo que los riesgos crecen con el tiempo.
Cargadores de 2016
La Comunidad de Madrid ya destacaba cuándo comenzó este proyecto, que estos dispositivos contaban con protecciones frente a sobrecorrientes, sobretensiones y cortocircuitos, además del correspondiente marcado CE.
Pero aquí no hablamos de sobretensiones, sino de intrusiones en nuestro dispositivo. El problema no es solo la alimentación, sino la transferencia de datos.
Cómo cargar el móvil en el Metro sin peligros
La solución más sencilla es también la más práctica: llevar una batería externa. La Policía Nacional ha recomendado precisamente esta alternativa para evitar depender de puertos USB públicos y proteger así nuestros dispositivos.
