Recurrir a tu teléfono móvil para gestionar un berrinche o el aburrimiento de tu hijo es una de las peores decisiones que puedes tomar. El smartphone no puede convertirse en el método para calmar a los más pequeños. Es un error grave que muchos padres cometen debido a que el cerebro de los más pequeños se encuentra en una fase muy importante.
Criar a un niño puede ser agotador, pero no hay que caer en la trampa de la tecnología. Cuando le damos un móvil a nuestro hijo, estamos contribuyendo a que su capacidad de atención disminuya notablemente. Este tipo de prácticas provoca que nuestro hijo deje de interactuar con su entorno y que no aprenda lo que es el aburrimiento.
Los problemas de darle el móvil a tu hijo
Cuando le damos el móvil a un niño para que deje de molestar, le estamos enviando un mensaje indirectamente: para estar bien necesitas el teléfono. El cerebro de los más pequeños está aprendiendo y necesita todo tipo de estímulos, así como aprender a tolerar la frustración y la paciencia. Si cada vez que se aburre, le das el teléfono, nunca llega a desarrollar sus propias herramientas para tranquilizarse, lo que puede influir drásticamente en su educación y comportamiento.
Si el niño se acostumbra a que el aburrimiento es tan fácil de solucionar como coger el móvil, cuando se enfrente a una situación cotidiana, como esperar su turno en el columpio del parque, podría no saber cómo reaccionar adecuadamente o que su enfado sea mayor. Esto unido a que estás neutralizando su capacidad para prestar atención y su curiosidad, puesto que, mientras que el niño está pegado a la pantalla, deja de observar lo que ocurre alrededor y se puede perder momentos importantes, como jugar con otros niños, ver el paisaje por la ventana al ir en coche…
El aburrimiento es parte del día a día
Un niño aburrido puede convertirse en un dolor de cabeza, pero el aburrimiento es una parte más de la vida. Llenar ese ‘vacío’ con el teléfono lo único que hace es eliminar por completo su creatividad, la cual se encuentra en pleno desarrollo.
Un niño pequeño que se aburre acaba encontrando la manera de entretenerse, ya sea con un simple rama de un árbol, jugando al fútbol con una lata o haciéndose amigo de otros niños. Esta falta de entrenamiento mental puede generar problemas posteriormente en el colegio, donde les puede costar horrores mantener la atención en la explicación de la profesora debido a que el cerebro se ha acostumbrado a los estímulos de los vídeos de YouTube o los juegos para móviles.
Hábitos para que tu hijo no se aburra sin el móvil
Acabar con la dependencia de tu hijo hacia el móvil no es sencillo, pero todo empieza con una serie de pequeños cambios que tienen un impacto brutal en su día a día y cerebro:
- Lleva siempre un juguete, lápices de cera o cualquier otra cosa que le sirva como entretenimiento que no sea el móvil.
- Establece normas de uso del móvil, como no usarlo durante la comida. Aplícatelas tú mismo para que coja ejemplo.
- Habla con tus hijos mientras comes o vienes de vuelta de la escuela. Puedes preguntarle qué ha hecho hoy, encargarle tareas divertidas en casa o cualquier cosa que se te ocurra.
- Configura el móvil para tu hijo estableciendo horarios de uso o seleccionado aplicaciones específicas a las que puede acceder.
El móvil es una herramienta muy versátil, pero para un niño pequeño puede ser perjudicial. No dejar que tu hijo se aburra o encuentre formas de entretenerse es un error y a largo plazo es algo que notará mucho en diferentes aspectos de la vida cotidiana.
