El único motivo real por el que compraría un anillo inteligente
No llego a comprender el auge de los anillos inteligentes en un mercado tan saturado como el de los wearables. Estos dispositivos compiten directamente con los relojes y pulseras en cuanto a monitorización de salud, ofreciendo funciones que ya conocemos. Me parece una compra absurda, aunque hay un caso en el que sí creo que merece la pena comprar uno.
Solo hay una única razón por la que compraría un anillo inteligente, pero el precio que tienen me sigue pareciendo desorbitado si lo comparamos con un smartwatch. Este último es más barato, funcional y estético que un anillo, pero hay quienes prefieren algo más sútil a simple vista.
Un anillo inteligente es mucho más discreto
Mi reloj de Xiaomi es una maravilla. Hace de todo: gestionar mis notificaciones, darme indicaciones al usar Google Maps, medir mi actividad física, pagar cualquier cosa… Sin embargo, su principal virtud es también su principal defecto, ya que atrae mi atención al vibrar o iluminarse, mientras que también resulta molesto durante algunas actividades, como al dormir, o en verano, donde la correa puede llegar a ser un inconveniente debido al calor que genera.
Seguro que a ti también te ha despertado en alguna que otra ocasión tu smartwatch al girarte mientras duermes. Inevitablemente, muchos acabamos quitándonos el reloj al dormir por diferentes razones, ya sea por comodidad o para cargarlo, entre otros casos. Y al hacerlo, perdemos una de las funciones de seguimiento más importantes de un smartwatch: la calidad de sueño.

Es aquí donde un anillo inteligente juega su gran baza, ya que no tiene pantalla, no vibra cada vez que llega un mensaje… Su única función es servir de monitor de salud, pero de una forma mucho más pasiva, puesto que un smartwatch sí requiere interacción, mientras que un anillo solo recopila información. Y esto sin generar distracciones de ningún tipo al no disponer de ninguna funcionalidad extra, mientras que un reloj está repleto de posibilidades. Si solo quieres reunir datos de tu salud y nada más, quizá un anillo inteligente sea lo que estás buscando. Es lo suficientemente cómodo para ponértelo y olvidarte de que lo llevas puesto, lo que lo hace ideal para dormir o realizar ejercicio sin molestias.
Puede ser un complemento ideal
Otro caso para mantener la monitorización en tiempo real durante 24 horas es utilizar un smartwatch durante el día y un anillo durante la noche. Esto debido a que el reloj se encarga de gestionar la actividad física, entrenamientos y notificaciones cuando es de día, pero es el anillo el que se encarga de la noche y de gestionar la recuperación y la calidad del sueño del usuario.
Por la mañana, puedo abrir la app correspondiente en mi teléfono y ver mi puntuación de recuperación, mientras que el reloj te muestra automáticamente los datos nada más despertar, cuando ni siquiera estás todavía en tus plenas facultades. Esta actividad pasiva de los anillos inteligentes es la única razón por la que compraría uno, aunque los fabricantes deberían intentar dejar de vender los anillos como relojes más pequeños, puesto que ni de lejos son la misma clase de dispositivo, pese a que comparten las funciones de salud.