Elegir un smartwatch para salir en bici ya no va simplemente de contar kilómetros o consultar la hora sin sacar el móvil del bolsillo. Con el tiempo, estos dispositivos han ido ganando peso hasta convertirse en herramientas de entrenamiento bastante serias, en algunos casos incluso capaces de sustituir al clásico ciclocomputador que muchos llevamos años usando en el manillar.
Y cuando empiezas a exigirles de verdad, ya sea en rutas largas o en entrenamientos más básicos, es cuando se aprecia claramente la diferencia entre un reloj básico y uno que realmente está pensado para ciclismo.
¿Qué necesita un buen reloj para ciclistas?
Después de haber probado bastantes wearables, tengo claro no todos los relojes deportivos están bien adaptados a este deporte, aunque incluyan un modo específico. Sobre el papel, muchos cumplen, pero en la práctica fallan en aspectos clave como la precisión del GPS, la lectura rápida de datos en marcha o la gestión de la batería.
Un buen reloj para ciclismo debe cumplir varios requisitos, siendo quizá el más importante esa mencionada precisión del GPS. En rutas de montaña, senderos o incluso en ciudad con edificios altos, cualquier desviación puede arruinar por completo el registro de la actividad. Y si los datos de base no son fiables, todo el análisis posterior pierde sentido.
A esto se suma la compatibilidad con sensores externos, algo fundamental si se quiere dar un paso más en el entrenamiento o la batería. Un reloj que se queda sin carga a mitad de ruta deja de ser útil en el peor momento posible. En ciclismo, es habitual salir varias horas, y no todos los dispositivos están preparados para aguantar sesiones largas con GPS activo sin comprometer funciones.
También es clave la visibilidad de la pantalla. Puede parecer un detalle menor, pero cuando estás pedaleando a pleno sol, cualquier problema de brillo o contraste se convierte en un inconveniente constante.
Los mejores relojes para ciclistas
Teniendo en cuenta lo que debe tener un buen reloj para ciclistas, estas son las mejores opciones que tienes ahora mismo en el mercado.
HUAWEI WATCH GT 6 Pro
Uno de los modelos que mejor representa esta evolución hacia relojes más completos y enfocados al rendimiento real. Es el reloj perfecto para los que no dejan la bici ni para ir al baño, pues funciona en diferentes escenarios, desde carretera hasta MTB pasando por triatlones.
Frente a la competencia, tiene una función que destaca por encima del resto: la potencia virtual. Hasta hace no mucho, hablar de entrenar con vatios implicaba invertir en un medidor de potencia, algo que no todo el mundo está dispuesto a asumir.
Aquí, el reloj calcula una estimación basándose en variables como la velocidad, la pendiente o el peso, y lo hace con una coherencia bastante sorprendente. No sustituye a un sistema profesional, pero sí permite empezar a entender cómo se comporta el esfuerzo de una forma mucho más objetiva.
A eso se suma una batería que en uso real puede acercarse a las tres semanas y unas 40 horas con GPS activo, un GPS de doble que banda responde bien incluso en zonas complicadas.
Garmin Forerunner 965
Este reloj sigue siendo una de las referencias para quienes buscan métricas avanzadas y un ecosistema muy pulido. Garmin lleva años perfeccionando su plataforma, y eso se nota en la consistencia de los datos.
Métricas como el VO2 max, la carga de entrenamiento o el estado de recuperación están bien trabajadas y ofrecen una visión bastante clara del rendimiento. En ciclismo, esa información es especialmente útil para planificar sesiones o ajustar el esfuerzo.
La pantalla AMOLED mejora mucho la experiencia frente a modelos anteriores, sobre todo en visibilidad exterior, y la compatibilidad con sensores es prácticamente total. Además, su batería no está nada mal, redondeando un reloj pensado para quien quiere entrenar registrando datos fiables.
Polar Vantage V3
Una opción que va en una línea algo distinta, más centrada en el análisis fisiológico que en acumular funciones llamativas. En ciclismo, eso se traduce en una lectura muy precisa de la frecuencia cardíaca y en métricas de recuperación que ayudan a tomar decisiones con sentido.
Saber cuándo conviene apretar y cuándo es mejor bajar el ritmo es tan importante como el propio entrenamiento, y ahí Polar sigue haciendo un buen trabajo.
Su GPS ha mejorado respecto a generaciones anteriores y la autonomía permite afrontar rutas largas sin preocupaciones.
COROS Apex 2
Un reloj que se ha ganado un hueco importante entre quienes practican ciclismo de montaña o rutas de larga distancia. Quizá no es tan conocido como los de HUAWEI, Garmin o Polar, pero su gran baza es la autonomía, que puede superar con facilidad las 40 horas con GPS dependiendo del modo de uso. Esto lo convierte en una opción muy interesante para salidas de varios días donde cargar el dispositivo no siempre es posible.
Además, su construcción, con pantalla de zafiro de 1, 2” está pensada para aguantar golpes, cambios de temperatura y condiciones exigentes, por lo que si lo tuyo es atravesar campos y montañas con la bici, este es el reloj perfecto.
Además, la navegación con mapas offline funciona bien y el seguimiento de rutas es fiable, algo clave cuando te mueves por zonas menos conocidas.
Apple Watch Ultra 2
Una propuesta cara, pero diferente, más generalista pero igualmente válida en ciertos perfiles. No es un reloj diseñado específicamente para ciclismo, pero su ecosistema de aplicaciones le permite adaptarse bastante bien. Con las apps adecuadas, como Strava, puede ofrecer métricas completas y una experiencia bastante pulida.
Sabemos que su batería no está a la altura de las otras propuestas, pero es que su pantalla es una de las mejores del mercado en términos de brillo y claridad, algo que se agradece mucho al consultar datos en movimiento.
Una opción más comercial, perfecta sobre todo si tu teléfono es un iPhone.
