Ya no hace falta acudir al horóscopo, hacer el último test de la revista Super Pop (disculpad si ignoro si la siguen vendiendo o no) o que tu nigromante de confianza te lea la mano: basta con mirar el móvil que llevas en el bolsillo para saber el tipo de usuario que eres y la personalidad que tienes.
Tu smartphone habla de ti más de lo que imaginas, y no, no solo porque tenga 78 memes guardados sobre el último partido del Madrid o Barsa, que tus búsquedas de Google giren en torno a tu pasión por Mariah Carey o porque lleves sin cambiar de teléfon odesde que el Snake era el juego más popular del momento.
Así que aquí va un análisis serio (bueno… lo justo) sobre qué dice tu móvil de tu personalidad.
Los del iPhone
Eres el equivalente digital de quien pide un café con leche descremada, en vaso de cristal, con la leche a 42 °C exactos y con canela de Saigón por encima. Te gusta lo premium, lo bonito, lo más caro, y lo que funciona sin dramas. Eso sí, aunque jures que “no eres fanboy”, todos sabemos que ya tienes apuntada la fecha del próximo lanzamiento en el calendario, con alarma y recordatorio.
Eres de los que dicen “me gusta que todo esté conectado” y acabas con un MacBook, sus respectivos AirPods, el Apple Watch y probablemente un gato llamado Siri. En definitiva, una persona perfeccionista con un toque de postureo.
Al menos esperamos que no seas de los que se gastan 1500 euros en un iPhone solo para usar WhatsApp.
Los del Google Pixel
Los hipster tecnológicos. Eres esa persona que recomienda series que nadie más ha visto aún porque “la fotografía es brutal” y escuchas podcasts a 1.5x mientras corres. Te encanta tener lo último en inteligencia artificial y usas comandos de voz aunque estés solo en casa y tengas el interruptor al lado de tu mano. Podrías hacerlo tú mismo, pero ¿para qué, si eres un enganchado a la tecnología del futuro?
Podríamos decir que eres un tech curioso, un poco geek, por qué no, alguien que, en definitiva, disfruta explicándole a los demás cómo la cámara de tu Pixel captura las estrellas mejor que su iPhone.
Los del Samsung
Aquí hay dos tipos de personas: los que llevan la gama alta y sienten que son dueños de una joya tecnológica o los que se compraron un Samsung hace 7 años, cuando los operadores los regalaban, y todavía sigue vivo, aunque su batería dure lo mismo que un programa tipo Sálvame en RTVE.
Eres práctico, pero también un poco dramático con las funciones: si no tienes 47 modos de cámara, no duermes tranquilo. Podríamos definirte como alguien conservador, al que no le importa la guerra de marcas, pero quiere un móvil de un fabricante de prestigio.
Los del Xiaomi
El rey del “calidad-precio”. Tú no pagas marca, pagas inteligencia financiera (o de eso presumes cada vez que te preguntan). Eres ese amigo que siempre tiene un cargador extra en la mochila, porque claro, tu Xiaomi venía con 17 accesorios de regalo. Eres una persona que se deja aconsejar al mismo tiempo que aconseja a sus compañeros que quieren ahorrar porque el presupuesto es algo importantísimo para ti.
No te importa que la interfaz tenga demasiadas apps de sistema, porque lo importante es que costó la mitad de un iPhone y hace prácticamente lo mismo. Y presumir de ello te da la vida.
En definitiva, eres alguien que mira por su bolsillo, ahorrador, con espíritu early adopter y el típico que se jacta de que alguien pague más de 1000 euros por un móvil que carga la batería en más de 3 horas.
Los de otras marcas
Aquí no hay medias tintas: o eres un rebelde con causa o simplemente un pasota que heredó el OnePlus de un primo o el Oukitel de tu hermano mayor. Eres la prueba viviente de que no necesitas validación social. Te da igual lo que opinen, lo importante es que tu móvil funciona, tiene batería para sobrevivir un apocalipsis zombie y no te costó medio sueldo.
Probablemente no cambias de smartphone hasta que el tuyo deja de encender, y cuando alguien te dice “pero no es un iPhone”, respondes con una sonrisa que tampoco te has dejado el sueldo de un mes en un móvil.
Eres una persona segura de ti misma, auténtica, que no te dejas llevar por modas y que sabes lo que quieres. O te da igual, ambos extremos son válidos.
