La trayectoria de OnePlus en el mercado de la telefonía móvil se ha convertido en uno de los casos de estudio más comentados durante los últimos años en la industria de los smartphones. Aquella firma que nació bajo el eslogan de nunca te conformes y que plantaba cara a los gigantes con precios de derribo parece haber perdido su rumbo de forma definitiva. Sus nuevos móviles apenas logran despertar interés entre los compradores.
La fusión empresarial con otras marcas y las directrices impuestas desde el grupo principal han hecho que su personalidad desaparezca por completo. Los usuarios están presenciando cómo aquella OnePlus que conocían ha dejado de existir. Para entender este suceso, conviene analizar las decisiones de software, la pérdida de acuerdos clave y el retroceso de su presencia en los canales de venta.
La pérdida de la alianza con Hasselblad
El apartado fotográfico ha sido históricamente uno de los puntos más críticos para los usuarios mas exigentes. Con el lanzamiento de modelos recientes como el OnePlus 15, la marca ha consumado uno de sus mayores pasos atrás al perder de forma oficial la colaboración con la prestigiosa firma Hasselblad. Aunque se ha intentado camuflar este recorte mediante algoritmos de procesado propio, la realidad es que los resultados están muy lejos de la competencia.
La disminución del tamaño de los sensores en el gran angular y el teleobjetivo se traduce en un ruido digital de forma evidente en las escenas nocturnas. El procesado de la piel y la fidelidad cromática sufren una pérdida de calidad que antes aportaba el calibrado de la firma alemana. El usuario se encuentra con un móvil de gama alta que ofrece un rendimiento de cámara propio de la gama media premium.
El fin de OxygenOS
La pérdida de identidad no se limita al diseño de la cámara, sino que afecta de lleno al de la interfaz. La fusión de la compañía con OPPO y realme para asegurar su viabilidad económica ha provocado que el sistema de personalización OxygenOS pierda su independencia, convirtiéndose en una copia casi idéntica de ColorOS con cambios estéticos mínimos.
La marca está reorientando sus esfuerzos hacia el público aficionado a los videojuegos para intentar justificar estos recortes. Pretenden vender fuerza bruta y baterías enormes, como la de 7.300 mAh de su último OnePlus 15, a cambio de sacrificar la resolución de la pantalla, que baja de 2K a 1.5K. Sin embargo, para los jugadores competitivos, la tasa de respuesta táctil de 250 Hz sigue estando muy por detrás de lo que ofrece la competencia.
Un soporte de actualizaciones corto y la desaparición de las tiendas
El soporte de software es el último factor que condena a la marca frente a gigantes como Samsung o Google. Mientras que estas compañías garantizan 7 años de actualizaciones completos para sus dispositivos, el catálogo de OnePlus se queda estancado en solo cuatro años e incluso menos de actualizaciones del sistema operativo. Es una limitación muy grande para un usuario que busca una inversión para largo plazo.
A esto hay que añadir que OnePlus no cuenta con presencia física en las tiendas de España. Al ir a cualquier tienda, puedes ver móviles de Xiaomi, Samsung, OPPO, Google… pero ninguno de OnePlus. Esto dificulta que los usuarios puedan tener una toma previa de contacto con el dispositivo antes de comprarlo, provocando también que personas que van a comprar su primer móvil ni siquiera conozcan de la existencia de la marca.
