Uno de los lanzamientos más esperados del año se ha hecho realidad, ya conocemos el iPhone Air y no han tardado en hacerse ver las diferencias frente al Samsung Galaxy S25 Edge. La empresa coreana nos presentó hace unos meses su teléfono más delgado, consiguiendo levantar expectación en todo el mundo, por lo que había conseguido en un cuerpo tan estrecho y Apple no ha querido quedarse atrás.
Para sorpresa de todo el mundo, la empresa estadounidense ha conseguido reducir aún más el grosor del teléfono, haciendo el más delgado del mundo, la diferencia es mínima con respecto al de Samsung, apenas 2 milímetros, aunque este se ha convertido en su emblema para presumir de capacidades. A pesar de todo, el grosor es lo único o prácticamente lo único con lo que Apple puede sacar pecho, ya que hay un montón de elementos en los que Samsung arrasa con el S25 Edge ante su rival directo.
Las diferencias que hay entre el iPhone Air y el Samsung Galaxy S25 Edge
Aunque a simple vista nos podemos quedar con el apartado estético, si nos fijamos en las características que realmente nos importan para comprar un smartphone, nos damos cuenta de los cambios que hay entre uno y otro dispositivo. Conseguir integrar en un cuerpo tan pequeño el máximo de tecnología, para que no haya diferencia entre estos teléfonos superdelgados y el resto del mercado, no es nada sencillo y salta a la vista, porque ni la mismísima Apple lo ha conseguido hacer tan bien como Samsung.
Los altavoces son el primer punto a tener en cuenta, mientras que el iPhone Air solo cuenta con un altavoz, el Galaxy S25 Edge nos ofrece altavoces estéreo para ofrecernos un sonido completo. Esto se notará mucho al poner música e incluso ver vídeos en redes sociales.
Por otro lado, nos encontramos con las cámaras, punto importante para el consumidor donde podemos ver en el iPhone Air una sola lente, que con sus 48 MP promete ofrecernos un teleobjetivo x2 de calidad óptica, aunque esto habrá que verlo sobre el papel, ya que resulta imposible que pueda tener el mismo resultado que una cámara dedicada exclusivamente para ello. Mientras tanto, Samsung cuenta con doble lente, una de ellas de 200 MP y, por lo tanto, mayor nivel de detalle para imitar ese teleobjetivo digital, pero también una lente gran angular de 12.2 MP.
En cuanto a la pantalla, las diferencias tan bien son importantes, ya que el modelo Air de Apple apenas nos ofrece un panel Super Retina XDR de 1260p, contra la pantalla AMOLED 2X de resolución QHD+ que incluye Samsung. En su interior también hay otro cambio importante, ya que Apple no ofrece cámara de vapor y Samsung sí, lo que asegura una refrigeración mejorada para que la batería y los componentes no sufran, lo que provoca un notable deterioro.
Por último, pero no menos importante, encontramos uno de esos elementos que sin duda alguna más importantes para a los usuarios y por el que Apple ha conseguido reducir el grosor un poco más, la batería. Mientras que el teléfono de Samsung nos ofrece prácticamente la misma capacidad que otros smartphones, 3900 mAh, el teléfono diseñado por Apple se limita mucho y se queda en apenas 3100 mAh. Tendremos que esperar para comprobar si esto es suficiente o decepciona.
