El panorama de aplicaciones de ofimática en Android lleva tiempo bastante saturado, y no precisamente por falta de opciones, sino por todo lo contrario. El problema es que muchas de ellas han acabado abusando de la publicidad o de funciones bloqueadas tras suscripciones, dejando en segundo plano lo realmente importante: que el usuario pueda abrir y trabajar con sus documentos sin complicaciones. Y eso s lo que m ha llevado a acabar bastante frustrado a la hora de leer el más mínimo documento desde el móvil.
Y es que, tampoco pido algo que haga maravillas. Solo lo más simple: abrir un archivo en cuestión de segundos, echarle un vistazo y, como mucho, hacer algún cambio rápido. Ahí es donde una aplicación tiene sentido, pero encontrarla me ha gustado sudor y lágrimas (sangre no, eso sería ya demasiado exagerado).
OpenDocument Reader me ha salvado la vida
Esta es una app libre que destaca por ir a lo esencial. Es una app ligera, rápida y sin adornos innecesarios, pensada para quien solo quiere que todo funcione cuando lo necesita. Responde bien en situaciones cotidianas, como revisar un documento en el transporte público, consultar unos datos antes de una reunión o corregir una errata justo antes de enviar un archivo. Todo fluye sin interrupciones ni elementos que molesten más de la cuenta.
Pero, no te lleves a engaños. Aunque su nombre pueda dar a entender que está centrada únicamente en formatos OpenDocument, en realidad va bastante más allá. Trabaja sin problemas con archivos ODT, ODS, ODP o ODG, y lo hace respetando bastante bien el formato original, algo que no siempre ocurre en apps de este tipo.
Es más, no se limita a documentos de oficina, sino que también admite archivos de Microsoft Office o iWork, además de otros más específicos como PSD, DXF o EPS. Incluso puede servir como visor básico para imágenes, vídeos o audio. Esa versatilidad, sumada a lo poco que ocupa, la convierte en una opción muy práctica para quien quiere tenerlo todo a mano sin llenar el móvil de aplicaciones innecesarias.
También incluye edición básica, que es justo lo que muchos usuarios necesitan en el día a día. No pretende sustituir a programas más completos, pero sí permite hacer pequeños ajustes como corregir texto, añadir alguna línea o modificar datos concretos.
Sin duda, otro punto a su favor es cómo se lleva con los servicios en la nube. Poder abrir archivos directamente desde Google Drive, OneDrive o Dropbox sin pasos intermedios se agradece, sobre todo si trabajas con varios dispositivos. Además, el soporte para plataformas como Nextcloud es un extra interesante para quienes buscan opciones más privadas. Y si prefieres tirar de almacenamiento local, el explorador de archivos integrado cumple bien su función, incluso con documentos protegidos por contraseña.
Son detalles que, sin ser revolucionarios, terminan marcando la diferencia en el uso diario y que me han hecho olvidar esas decenas de apps que he probado solo para ver como el móvil se inundaba de anuncios. Una app que hoy en día no es tan común como debería.
