Las aplicaciones móviles son una extensión de nuestra vida digital, pero el último aviso del FBI pone de manifiesto un problema del que muchos usuarios no son plenamente conscientes. Como puedes leer en el titular, hablamos del riesgo real de ceder datos personales a empresas y gobiernos extranjeros sin casi ni siquiera darnos cuenta.
Aunque el comunicado se centra en el uso de apps en Estados Unidos, la advertencia es perfectamente extrapolable a cualquier país. De hecho, el propio comunicado afirma que ‘estos riesgos de seguridad de datos están asociados con las aplicaciones móviles desarrolladas en el extranjero y de uso frecuente en Estados Unidos, pero que son preocupaciones son globales.’
¿Dónde está el problema?
El riesgo, como señala el FBI, no es tanto el origen de la app, sino cómo y dónde se gestionan los datos. Muchas de las aplicaciones más descargadas del mundo están desarrolladas por compañías con infraestructura fuera de Europa, especialmente en Asia, como TikTok, Temu, SHEIN o similares.
En el caso concreto de China, el problema radica en su legislación, que obliga a las empresas a colaborar con las autoridades si se solicita acceso a los datos.
¿Qué significa esto? Sencillamente, que información aparentemente inofensiva, como hábitos de uso, ubicación o contactos, puede acabar en manos de terceros sin que el usuario tenga control real sobre ello. Y, una vez más, somos nosotros quienes lo estamos permitiendo.
Lo que hacemos mal
De nuevo, el problema está en descargar e instalar apps sin pararnos a leer lo que hacen.
Aceptar permisos a lo loco
Dicho en otras palabras, en aceptar permisos sin revisarlos. El FBI recuerda que, una vez concedidos, el acceso no se limita al uso puntual de la aplicación. Muchas apps pueden recopilar datos de forma continua, incluso en segundo plano. Esto incluye ubicación, identificadores del dispositivo, patrones de uso o incluso actividad en otras aplicaciones. Es decir, que va mucho más allá de que la mayoría imagina.
Compartir contactos
La agencia americana pone el foco en algo que muchos pasan por alto. Aquí hablan de funciones aparentemente inocentes como “invitar a amigos” que abren la puerta a que las empresas recopilen nombres, números de teléfono, correos electrónicos e incluso direcciones físicas de terceros que ni siquiera han instalado la app.
En la práctica, esto convierte a cada usuario en una fuente de datos masiva, no solo de sí mismo, sino de todos los contactos que tenga alojados en su agenda.
Ojo con las descargas externas
El riesgo no termina en la recopilación legal de datos. El FBI también advierte sobre la presencia de malware en algunas aplicaciones, especialmente fuera de tiendas oficiales.
Este tipo de software puede ir mucho más allá de los permisos concedidos, aprovechando vulnerabilidades del sistema para acceder a información sensible, instalar puertas traseras o incluso controlar parcialmente el dispositivo.
Recuerda que descargar aplicaciones desde tiendas oficiales como Google Play Store o Apple App Store no es que elimine el riesgo, pues siempre se cuela algún contenido malicioso en ellas, pero sí que lo reduce considerablemente gracias a sus sistemas de verificación que filtran gran parte del software dañino.
