Es una escena clásica en mi casa. Estamos preparando la ropa que se va a poner el niño al día siguiente o simplemente decidiendo qué ropa ponernos, miramos la aplicación del tiempo de nuestros móvil y una marca 18 grados y la de mi mujer dice que va a llover. ¿Cómo es posible si estamos en la misma habitación y bajo el mismo techo?
Tranquilo, no significa que uno de los dos teléfonos esté roto o que la app del tiempo falle. Tampoco es que los sensores internos estén fallando, porque, de hecho, los móviles no miden la temperatura ambiental con un termómetro externo como el de una farmacia. La explicación es una mezcla de software, acuerdos comerciales entre empresas y la propia arquitectura de los sistemas operativos Android e iOS.
El origen de los datos es el gran culpable
La razón principal de que los dos teléfonos den cifras distintas es el proveedor de datos meteorológicos que utiliza cada fabricante. Apple, por ejemplo, compró hace unos años la famosa aplicación Dark Sky e integró su tecnología en lo que hoy conocemos como Apple Weather.
Por su parte, los teléfonos Samsung suelen colaborar con The Weather Channel, mientras que otros fabricantes chinos o Xiaomi, así como el propio Google recurren a servicios como AccuWeather o incluso bases de datos propias.
Y es aquí cuando te das cuenta de que cada uno de estos proveedores utiliza algoritmos diferentes para procesar la información. No es que tengan una persona con un termómetro en cada calle; lo que hacen es recoger datos de estaciones meteorológicas oficiales, satélites y boyas marinas, y luego aplicar modelos matemáticos para estimar qué temperatura hace en tu ubicación exacta.
Si un algoritmo prioriza una estación situada en un aeropuerto y el otro utiliza una situada en el centro de la ciudad, la diferencia de dos o tres grados está garantizada. Incluso el iPhone de tu mujer puede indicar que va a llover, cuando el tuyo simplemente dice que el cielo estará nublado.
A todo ello hay que sumarle las actualziaciones de cada teléfono. Es muy probable que el móvil de tu mujer se haya actualizado hace cinco minutos porque ella acaba de desbloquearlo o usar una app de mapas, mientras que el tuyo lleva una hora en reposo y muestra la cifra de la última consulta programada.
Y hay ocasiones en que, una simple hora de diferencia en la actualización, puede suponer un salto térmico notable en la pantalla.
¿Cuál de los dos dice la verdad?
Lo cierto es que ninguno de los dos dispositivos es un termómetro preciso.
Los sensores de temperatura que llevan los móviles en su interior están diseñados para medir el calor del procesador y de la batería para evitar que el aparato se queme, no para medir el aire que te rodea. Si el móvil intentara medir la temperatura ambiental, el calor propio del teléfono falsearía el resultado constantemente.
Por tanto, la aplicación del tiempo es solo una predicción basada en estadísticas y datos de diferente origen. Si quieres fiabilidad total, la única opción es consultar los dos la misma fuente de datos. En España, te recomendamos echar un ojo a la web oficial de la AEMET.
