Análisis del rendimiento del Realme C11, ¿puedes hacer de todo con él?

Móviles

Uno de los terminales que se puede comprar con un precio de lo más llamativo, 99 euros concretamente, es el Realme C11. Hemos comprobado su capacidad a la hora de ejecutar aplicaciones para tener claro que es un modelo que sirve para dar uso a las apps que se consideran habituales.

Como es lógico pensar el hardware que hay en el interior del smartphone del que hablamos es ajustado, ya que la limitación de los que cuesta es evidente. Pero eso no evita que los componentes elegidos muevan el sistema operativo Android 10 que utiliza con un desarrollo por encima llamado Realme UI 1.0 (la cuestión es cómo consigue hacer esto). Evidentemente, hay algo que se debe tener muy claro: no hay que exigirle al Realme C11 que sea tan capaz como ocurre con modelos de gama alta o media… hacer esto es toda una equivocación.

Uso de tarjetas en el Realme C11

Hardware que encontrarás en el Realme C11

El procesador que utiliza este smartphone, como se puede ver en el listado de hardware del Realme C11, es un MediaTek Helio G35. Este SoC incluye en su interior ocho núcleos Cortex-A53 a 2,3 GHz de frecuencia máxima y que utiliza una tecnología de fabricación de 12 nanómetros. Solvente, sí, pero lejos de ofrecer grandes alardes. Lo mismo ocurre con la gráfica, que es una PowerVR GE8320. Por lo tanto, nada de sorpresas.

En lo que tiene que ver con la memoria, la mayor limitación que tiene el equipo en nuestra opinión, la RAM es de 2 GB. Una cifra correcta que, eso sí, apunta a que la velocidad de trabajo no será precisamente espectacular. Además, el terminal cuenta con 32 gigas de almacenamiento interno (eMMC 5.1) que es posible ampliar mediante el uso de tarjetas de memoria. Esta es una solución mucho más correcta, y evita tener problemas al guardar información e instalar aplicaciones.

Botones del smartphone Realme C11

Lo cierto es que no hay nada sorprende, para bien y para mal, en el interior del Realme C11 ya que los 99 euros que cuesta no dan para mucho más. Lo que sí nos parece interesante es que este modelo es compatible con 4G, lo que es todo un acierto y su funcionamiento es más que adecuado. Además, la versión Bluetooth es la 5.0 y también incluye radio FM ya que existe toma de auriculares.

Así es el uso de este teléfono

En el día a día, si se realizan acciones básicas como la gestión de mensajes y correos, hay que decir que el desempeño está en el límite de lo adecuado. Nos explicamos: si no hay muchas aplicaciones abiertas no es decepcionante, pero si esto no es así la cosa cambia y aparece un retardo que es muy evidente y que hace que se tenga que esperar un poco a que cada desarrollo haga su trabajo (e, incluso, que inicie). Por lo tanto, la soltura no es especialmente destacable, pero sí es cierto que es posible utilizar todo tipo de apps.

Bien controlada la temperatura en el uso, apenas hemos notado aumentos significativos, hay que indicar que la capa que hay por encima de Android es algo pesada y hace que lo antes mencionado sea más evidente de lo deseable con acciones propias del sistema operativo (un ejemplo es el revisar todas las aplicaciones que se tiene en segundo plano). Una sorpresa fue lo rápido que lee información este modelo pese a no tener un almacenamiento tipo UFS. Esto se hace notar, por ejemplo, al visualizar imágenes.

Con los juegos hay que decir que los sencillos son una opción si no es muy exigente (ya que los tiempos de carga son mayores de lo habitual, ya que la combinación procesador+RAM no da para mucho más). Evidentemente los más exigentes como por ejemplo Asphalt 9 o PUBG son terreno vedado como es lógico para un dispositivo que tiene un precio tan ajustado.

El Realme C11 es un modelo que es correcto teniendo en cuenta que se puede comprar por 99 euros, pero tiene todavía capacidad de mejora ya que hay más retardo del deseable. Adecuado para realizar acciones básicas, como por ejemplo navegar por Internet o utilizar WhatsApp, no vemos ahora mismo competencia alguna en el mercado con su rango de precio.

Escrito por Iván Martín