Te los encuentres en alguna web regalados, o te los ofrezcan en el mercado de segunda mano para cambiarlos por tus viejos cromos de La Liga, sal huyendo lo más lejos que puedas cuando oigas o leas los nombres que vienen a continuación. Y es que, dada la enorme oferta en el mundo smartphone que existe hoy día, podemos permitirnos ser un poco exquisitos y no comprar cualquier cosa por muy barata que sea, a la larga, lo agradeceremos. Es el caso de los seis smartphones que nos ocupan, posiblemente atractivos en su precio, pero horribles en su rendimiento.
Puede que más de uno piense que para regalar, o como segundo terminal, alguno de estos puede hacer el apaño. No obstante creemos que tirar el dinero es tirar el dinero, sea mucho o poco lo que se tire. La lista no tiene desperdicio e incluso tenemos algún fiasco histórico en forma de estafa piramidal.
UMIDIGI A3: rebuscando por la web, puede encontrarse por unos 70 euros. Cuenta con una pantalla HD+ de 5.5 pulgadas en formato 18:9, un chip Mediatek 6739 de cuatro núcleos a 1.5 GHz, 2 gigas de Ram y 16 gigas de almacenamiento interno. El precio bien pudiera hacernos dudar sobre su compra, pero sus limitaciones técnicas hacen que sea un teléfono de muy corto recorrido a futuro, o un terminal perfecto para el WhatsApp de la abuela (ni eso)
El mayor fiasco de la historia
FREEDOM 251: La guinda del pastel la pone el considerado teléfono más barato y posiblemente polémico de la historia. Se trata de un smartphone Indio que fue anunciado con un coste de 4 euros y que pretendía democratizar el uso del smartphone en China. Finalmente se vendieron solo 5.000 unidades dejando colgados a los más de 70 millones de usuarios que solicitaron el terminal y a una buena retaila de proveedores.
El terminal contaba con una pantalla tft de 4 pulgadas, un chip de 4 núcleos a 1.5 GHz con 1 giga de RAM y 8 gigas de almacenamiento. En este caso y como excepción, si alguien lo encuentra a esos 4 euros, que lo compre, al menos le servirá para tener un trozo de la historia smartphone y uno de sus mayores fiascos.
