Siempre he sido escéptico respecto a la autonomía de los iPhone. No lo niego, siempre me he reído de como los fanboys tratan de poner su teléfono de ‘la manzanita’ por encima de la competencia, pero he de reconocer que, en el tiempo que llevo probando el iPhone 16 PRo, último modelo de la marca, hay algo en lo que debo darles la razón: su batería no es tan mala. De hecho, es bastante buena.
Seamos sinceros. Desde hace años los modelos de Apple cuentan con baterías de baja capacidad en comparación con los modelos Android. De hecho, podemos fijarnos en el mencionado iPhone 16 Pro, que tiene una batería de 3,582 mAh que se queda lejos de los que muchos smartphones de gama media, con 5,000 mAh o más, ofrecen.
Sin embargo, mientras que en el ecosistema Android luchaba por llegar al final del día con más del 10 % de batería, los iPhone, y más concretamente el último modelo, con sus cifras modestas de mAh me han cerrado la boca con la optimización tan brutal de iOS.
Vale, el iPhone tiene muy buena batería
El iPhone 16 Pro, a pesar de no gozar de una capacidad exagerada, presume de un aumento de casi el 10 % respecto al iPhone 15 Pro. A simple vista, sigue pareciendo una capacidad reducida frente a sus competidores directos como el Samsung Galaxy S24 con 3,380 mAh o el Google Pixel 9 Pro con 4,700 mAh. Sin embargo, la autonomía no solo depende de la cantidad de mAh, sino de la eficiencia del software y del hardware, y es aquí donde Apple demuestra su dominio absoluto.
Los resultados en pruebas de primera mano así me lo han confirmado, y resulta que el iPhone 16 Pro supera a sus rivales alcanzando una puntuación de 14 horas y 17 minutos, por encima del Galaxy S24 (12:06h) y del Pixel 9 Pro (13:11h). De hecho, a nivel de reproducción de video, navegación web y llamadas, su rendimiento es impresionante y, en algunos casos, comparable al del 16 Pro Max, que tiene una batería mucho mayor.
Claro, hay factores adicionales a considerar. La pantalla más pequeña y el eficiente chip A18 Pro ayudan a reducir el consumo energético. Pero la clave está en la optimización de iOS: la gestión de procesos en segundo plano, la eficiencia del motor gráfico y la administración de la conectividad contribuyen a una duración de batería que en mi experiencia ha sido excelente. Mientras con Android terminaba el día al borde del 0 %, con el iPhone 16 Pro rara vez lo pongo a cargar por debajo del 20 %.
Otro punto a destacar es la carga. Aunque Apple nunca revela oficialmente su potencia máxima, ya sabemos de sobra que el iPhone 16 Pro admite aproximadamente 30 W por cable, alcanzando el 50 % en solo 30 minutos con un cargador compatible. También es compatible con carga inalámbrica de hasta 25 W mediante MagSafe y 15 W con un cargador Qi2 que, si bien no es la carga más rápida del mercado, tampoco es que sea un gran problema y ayuda a preservar la salud de la batería.
En definitiva, que si antes desconfiaba de la autonomía de los iPhone, el 16 Pro me ha demostrado que estaba equivocado. No solo he conseguido llegar al final del día con un margen cómodo de batería, sino que lo hago sin preocuparme constantemente por el consumo energético.
Bien jugado Apple, bien jugado.
