Reencontrarse con un viejo teléfono olvidado al fondo del cajón suele generar una mezcla de nostalgia y curiosidad por comprobar si sigue funcionando. Tras pasar varios años perdido entre mis cajones, el otro día ordenándolos me encontré con mi viejo Redmi Note 8 Pro y quise comprobar si este smartphone que me acompañó durante tanto tiempo daba la talla en la actualidad. Y lo cierto es que este clásico de Xiaomi ha superado todas mis expectativas.
Este modelo de gama media se convirtió en uno de los grandes éxitos de Xiaomi por su gran calidad-precio y se llevó a mi lado varios años hasta que cambié de teléfono. Cuando era mi móvil personal, me sorprendía tener tanto por tan poco, ya que me permitía disfrutar de los juegos más populares de aquel entonces y una buena autonomía, aunque también presumía de un diseño muy conseguido y resistente. Hoy, tras volver a encenderlo después de tanto tiempo, me sigue sorprendiendo como el primer día.
Cómo ha envejecido su experiencia
Parece que el tiempo no ha pasado por el Redmi Note 8 Pro. Al encenderlo, lo primero que llamó mi atención es la rapidez con la que se inició todo y aparecieron las aplicaciones en la pantalla de inicio, ya que no guarda mucha diferencia con mi Google Pixel actual. Esta rapidez también se extrapola al utilizar aplicaciones como WhatsApp, TikTok o Spotify, donde apenas noto el cambio con móviles más nuevos de su gama. Incluso al poner a prueba su rendimiento, me sorprendió gratamente, puesto que juegos como Call of Duty: Mobile se mueven a la perfección y sin tirones. Es cierto que las pantallas de carga tardan un poco más de la cuenta, pero estamos hablando de un teléfono que tiene más de 5 años de antigüedad. Lo único que he notado es que se calienta bastante, aunque entiendo que esto es fruto de la degradación de los sistemas de refrigeración.
Otro aspecto que me ha sorprendido en exceso pese al paso del tiempo es la autonomía. Las baterías de litio suelen sufrir una degradación importante si se quedan agotadas por completo durante largos periodos de tiempo, pero mi Redmi Note 8 Pro ha seguido llegando al final del día. Justito, sí, pero superando mis expectativas iniciales. Durante unos días de uso cotidiano, el Redmi Note 8 Pro ha aguantado el trote al igual que mi teléfono personal y apenas he notado la diferencia en el día a día. El único apartado donde ha dejado que desear es en la fotografía, donde se nota que no deja de ser un móvil de gama media, y la calidad de imagen es considerable con un móvil de Google como el Pixel 8a que tengo ahora mismo.
El Redmi Note 8 Pro y su valor con el paso del tiempo
Sin embargo, tener de nuevo en mis manos mi viejo Redmi Note 8 Pro me ha recordado que no resulta necesario cambiar de móvil cada 2 o 3 años. Después de tanto tiempo, el teléfono de Xiaomi sigue rindiendo a la perfección para tareas cotidianas, mientras que lo único que le impide seguir rindiendo a pleno nivel es que ya no recibe actualizaciones de ningún tipo. Más allá de su rendimiento, su diseño permanece prácticamente intacto, con algo de desgaste debido al paso del tiempo, pero conservando ese acabado brillante en azul que tanto destaca.
Xiaomi demostró con el Redmi Note 8 Pro por qué es la marca líder en calidad-precio, ya que sus dispositivos mantienen su experiencia varios años después sin resentirse lo más mínimo. Hoy por hoy no encontramos ningún dispositivo que tenga esa esencia o aura que tenía este modelo, el cual fue uno de los primeros superventas de Xiaomi a nivel mundial y que dejó huella en los corazones de más de un usuario, donde yo también me incluyo.
