Seguro que en más de una ocasión has notado que estás hablando con tu amigo de cualquier cosa mientras tomas un café o juegas por Discord, habláis sobre algo que quieres comprar, ya sea unos zapatos, traje o un nuevo smartphone y, al rato, la publicidad de ciertas aplicaciones te muestra justo lo que estábais hablando. Esto no es casualidad, pero dista mucho de las conspiraciones de algunos usuarios.
La gran mayoría piensa que los móviles nos escuchan a través del micrófono las 24 horas del día para espiarnos, aunque la realidad tras la publicidad es mucho más compleja. Las grandes empresas no necesitan registrar tu voz porque cuentan con un sistema de rastreo mucho más efectivo a la par que legal. Esto quiere decir que tu forma de usar el móvil, las páginas a las que accedes, tus búsquedas… todo eso deja un rastro que los algoritmos predictivos leen para saber exactamente qué quieres comprar antes incluso de tenerlo claro al 100%.
El micrófono no tiene la culpa
Procesar el audio en tiempo real de millones y millones de usuarios requiere una cantidad de servidores y un consumo energético que resulta inviable económicamente para cualquier empresa, sea lo grande que sea. Por no hablar del riesgo legal que supone espiar a los usuarios y sus conversaciones sin consentimiento. Lo más barato es analizar otros datos para descifrar tus necesidades.
Por así decirlo, al navegar por Internet estás construyendo un perfil de usuario concreto. Las plataformas y aplicaciones no solo registran lo que buscas explícitamente, sino también el tiempo que pasas en cada app o el que pasas detenido viendo una imagen o vídeo de X (Twitter), así como las ubicaciones físicas que visitas con el GPS activado. El sistema toma nota de todo lo que haces con el móvil.
Asimismo, cuando solo hemos hablado en persona con alguien, ignoramos por completo que los móviles comparten la ubicación de forma constantte entre sí. En resumen, aplicaciones como Instagram o Google envían tu ubicación exacta a sus servidores, ya sea mediante el GPS o WiFi al que estás conectado. Cuando el sistema de ambas empresas que dos perfiles que ya tienen una conexión previa en su base de datos han estado juntos durante un mismo periodo, el algoritmo asume que se ha producido una interacción entre ambos y muestra intereses que pertenecen a la otra persona. Seguro que esto te ha pasado en casa alguna vez con tus padres, pareja o hijos, donde, tras el almuerzo o cena, te sale publicidad sobre algo que interesa a tu padre o que se ha comentado durante la comida.
¿Se puede evitar este seguimiento?
La sensación de ser vigilado constantemente no es del agrado de nadie, así que existen ajustes en tu smartphone que puedes modificar hoy mismo para recuperar algo de privacidad. Estas son algunas de ellas:
- Restringe el ID de publicidad: entra en los ajustes del navegador, como Google Chrome, y busca en la sección de Seguridad o Privacidad una opción para eliminar el identificador de los anuncios.
- Controla los permisos de ubicación: desde los ajustes del teléfono, accede al Panel de control de privacidad en Android o iPhone para consultar las apps que tienen acceso a tu ubicación en segundo plano y cámbialo para que solo puedan acceder cuando las estés usando.
- Usa navegadores con función de antirastreo: aplicaciones como Brave o extensiones de bloqueo de rastreadores impiden que las webs comuniquen tus hábitos de navegación a terceros.
Estos son algunos de los trucos que puedes seguir para que tu móvil no sepa todo lo que haces. Sin embargo, de una forma u otra, el sistema acabará reconociendo hábitos y patrones de manera inevitable. Es algo con lo que tenemos que convivir en la actualidad.
