La tecnología más diferencial entre los móviles Android y los iPhone se encuentra en la batería. Los fabricantes chinos han conseguido que sus dispositivos rebasen una barrera que sigue estando muy lejos para Apple. Teléfonos de apenas 400 euros pueden conseguir lo que para un iPhone de 1.000 euros resulta imposible, lo que tiene una clara explicación que todo el mundo debería comprender.
No todos los móviles Android tienen una carga rápida sorprendente
Antes de nada, debemos dejar claro que, aunque algunos teléfonos puedan alcanzar el 100% de su batería en tan solo 15 minutos, no es una carga que se expanda por todos los dispositivos, marcas ni siquiera en los teléfonos Android más caros. Solo en casos muy concretos se han animado a llegar a estos datos, aunque sin embargo, sí que resulta algo común en la gama media y gama alta de Android cumplir con una carga completa en poco más de 30 o 40 minutos, cuando entre los iPhone sigue siendo imposible cargar el teléfono en poco tiempo.
Si nos fijamos en los lanzamientos de los últimos 2 o 3 años, hay una extensa línea de teléfonos móviles Android que pueden llegar a cargarse al 100% en menos de 30 minutos.
- realme GT5: 240 W, se carga completa en 9 minutos.
- POCO F7 Ultra: 100 W, completa entre 25 y 30 minutos.
- Xiaomi 15 Ultra: 90 W, llega al 100% en 30 minutos.
- realme 14 Pro: 80 W, recupera el 100% en media hora.
¿Por qué Apple no ofrece una carga tan veloz en los iPhone?
Son varios los motivos que llevan a Apple a no tomar la decisión de aumentar su carga rápida; no se trata del dinero de la producción ni tampoco de que no tenga capacidad de hacerlo.
Apple prioriza la longevidad de la batería, como varios estudios han demostrado; a mayor carga rápida, mayor degradación de la batería, y esa es una de las principales preocupaciones de Apple. El fabricante no quiere arriesgarse y tampoco ofrece alternativas para todas las necesidades. Mientras tanto, en el mundo Android no se preocupan por acelerar la degradación apenas unos meses; prefieren que los usuarios que requieren de menor tiempo para cargar el móvil tengan la posibilidad de elegir lo que quieren y necesitan.
Los teléfonos de Apple se diseñan con la intención de durar 5, 6 o 7 años de media, lo que choca de lleno con una batería que a los 5 años no puede seguir completando un día de autonomía. Sin embargo, en smartphones mucho más asequibles y que duran aproximadamente 3, 4 o 5 años como mucho, la vida útil de la batería no es una preocupación a tener en cuenta porque posiblemente el teléfono se cambie antes de llegar a ese punto.
Sin embargo, sobre la realidad, ni los móviles Android ni los iPhone pueden alcanzar todo el ciclo de vida para el que han sido diseñados, dejando en evidencia la idea de Apple.
También hay que tener muy presentes las limitaciones en inversión que Apple desarrolla en las últimas generaciones. Sus teléfonos se han convertido en una fuente de ingresos constante con el mínimo riesgo posible, de ahí que no se les pase por la cabeza probar a integrar cargas rápidas mayores en su producto. Prefieren seguir optando por el sistema USB Power Delivery, un estándar utilizado por otros fabricantes como Samsung y Google que permite compatibilidad entre los cargadores, aunque sin una velocidad que destaque.
Para hacerlo realidad, también tendrían que cambiar el sistema de baterías, dividiendo las celdas en paralelo para reducir el calor y obtener una carga mucho más rápida. Un cambio sofisticado que obligaría a cambiar toda la distribución interna de los componentes que dan forma a los iPhone. Incluso sería necesario integrar un chip de monitorización de temperatura y capacidad de potencia en tiempo real.
