La carrera por liderar las especificaciones en los smartphones da lugar a decisiones que acaban no aportando lo más mínimo al usuario, y cuando se trata de una marca que va cuesta abajo, esta tendencia se incrementa. La filtración de las características del OnePlus 16 desvela la presencia de una pantalla capaz de alcanzar una tasa de refresco sin precedentes de 185 Hz, pero detras de esta cifra hay gato encerrado.
Pretender vender esta mejora como una de las principales mejoras del OnePlus 16 carece de sentido. Los problemas de una tasa de refresco tan elevada son más numerosos que los beneficios en la experiencia diaria del usuario, ya que su utilidad real queda relegada a un ámbito muy específico.
Los 3 grandes problemas de la pantalla del OnePlus 16
Las filtraciones de Digital Chat Station desvelan que la marca ha estado realizando pruebas con paneles BOE de 1,5K de resolución y 6,78 pulgadas para la pantalla del OnePlus 16, aunque lo más llamativo es la tasa de refresco de 185 Hz al tratarse de la característica más diferencia. A priori, uno puede pensar que se trata de una mejora importante, pero la realidad es que no es más que puro marketing.
Una tasa de refresco tan elevada supone 3 limitaciones muy importantes en el rendimiento del teléfono, así como en la experiencia diaria:
- Límite de la percepción humana: el ojo humano apenas distingue la diferencia de fluidez al saltar de 120 Hz a 185 Hz en el uso cotidiano, convirtiendo este incremento en un gasto de recursos inútil para la navegación diaria.
- Consumo de energía excesivo: actualizar el panel 185 veces por segundo consume la batería a un ritmo preocupante. Establecer la tasa de refresco al máximo nivel será algo muy poco habitual entre los usuarios, quienes notarán que la energía del OnePlus 16 se agota muchísimo más rápido que utilizando los 120 Hz convencionales.
- Sobrecalentamiento del procesador: el Snapdragon 8 Elite Gen 6 Pro que supuestamente utilizará el OnePlus 16 según los rumores debe realizar un esfuerzo colosal para mantener 185 fotogramas estables. Esto obligará al sistema de refrigeración a trabajar al máximo rendimiento, reduciendo la tasa de refresco real en actividades exigentes para no forzar el procesador.
Solo es de utilidad a la hora de jugar
El único escenario real donde la tasa de refresco de 185 Hz puede aportar una ventaja es en los videojuegos de acción online. Los jugadores competitivos pueden arañar décimas de segundo que son determinantes gracias a las siguientes mejoras:
- Reducción de la latencia de entrada: al actualizar la imagen de forma mucho más rapida, la pantalla muestra antes lo que procesa el procesador del smartphone. Solo 3 milisegundos en juegos competitivos pueden marcar la diferencia entre ver a un oponente antes de que este reaccione.
- Respuesta táctil de gran precisión: estas frecuencias de refresco tan elevadas se acompañan de muestreos táctiles muy elevados. La pantalla detecta el dedo de forma rápida, ofreciendo un control preciso y veloz en juegos de acción.
La realidad es que nos encontramos ante una estrategia publicitaria para captar la atención de los usuarios en las tiendas más que una novedad útil. Para el uso cotidiano y la navegación, los 120 Hz actuales es la marca ideal, mientras que los únicos que aprovecharán los 185 Hz son un nicho de usuarios muy limitado y que probablemente buscarán otras alternativas enfocadas principalmente al mercado gaming.
