Todo apunta a que el próximo Redmi Note 15 Pro+ repetirá procesador respecto a la generación anterior. Un movimiento que, de entrada, puede sonar conservador, pero que en realidad responde a una estrategia con más sentido del que parece: apostar por un chip fiable, potente y ya optimizado, en lugar de lanzarse a un cambio que podría hacer que el dispositivo sea más caro.
Las filtraciones del usuario PaperKing13, un leakster del que ya hemos oído hablar en alguna ocasión. apuntan a que el modelo más avanzado de la gama, el Redmi Note 15 Pro+, volverá a montar el Snapdragon 7s Gen 3 (el modelo SM7635) de Qualcomm, exactamente el mismo procesador que el Redmi Note 14 Pro+. Esto significa que, al menos en potencia bruta, no veremos saltos respecto al año pasado, mientras que rivales como el Vivo V60 ya han dado el salto al Snapdragon 7 Gen 4.
Es cierto que para algunos usuarios esto puede ser un jarro de agua fría, pero conviene mirar esta noticia desde otra perspectiva: la del coste.
Por qué no siempre hay que cambiar de procesador
El Snapdragon 7s Gen 3 es un procesador top. No es el mejor, pero sigue siendo un procesador más que capaz para el día a día, con un rendimiento muy pero que muy bueno para todo lo que solemos hacer con el móvil, es decir, navegar por en redes sociales, multitarea, hacer streaming y hasta ejecutar juegos de cierta exigencia. No es un chip “de relleno” sin más y se coloca en la parte alta de la gama media gracias a un equilibrio entre potencia y eficiencia que ya está más que demostrado.
Hay varias razones por las que un fabricante como Xiaomi puede decidir mantener un chip de un año para otro, pero la más evidente es el coste. Piensa que un procesador más moderno no solo es más caro, sino que obliga a rediseñar parte del hardware, pasar nuevas certificaciones y ajustar el software, lo que encarece el producto final. Con un chip consolidado, la marca puede centrarse en mejorar otros apartados como la cámara, la batería o la pantalla, o incluso ajustar el precio a la baja.
Otro punto importante es la estabilidad. Un procesador que ya lleva tiempo en el mercado cuenta con drivers y firmware maduros, lo que significa menos fallos, mejor compatibilidad y actualizaciones de software más pulidas. Además, al no apostar por un salto de potencia que implique un mayor consumo, es más fácil mantener una buena autonomía y controlar la temperatura del dispositivo, algo que se complementaría de maravilla con las supuestas baterías de 7000 mAh que podrían montar los Redmi Note 15 Pro.
Como siempre, conviene recordar que se trata de información no oficial y que no podemos confirmarlo hasta que la marca lance los dispositivos, al menos en china, dentro de unas semanas. La serie Redmi Note 15 debería ver la luz a finales de este mes, y será entonces cuando descubramos si esta apuesta de Xiaomi por un procesador “repetido” lleva consigo una reducción en su precio de venta.
