Cuando Apple presentó su primer apellido Ultra, el mensaje fue claro: este es un reloj para los que hacen deporte, mucho deporte, sobe todo en el exterior. Apple lo ha enfocado claramente a exploradores, submarinistas y atletas de alto rendimiento. Curiosamente, tres generaciones después, la realidad en las calles de cualquier ciudad es muy diferente.
Ahora mismo no es rar ver a gente con el Apple Watch Ultra 3 en la muñeca. Y sí, son precisamente esos que llevan un iPhone 17 Pro Max para solo usar WhatsApp. En 2026, el reloj más top de Apple se ve más en oficinas, cafeterías y gimnasios que en la cima de la montaña más exigente. ¿Tiene sentido gastarse una fortuna en este titán de titanio si el mayor riesgo que va a correr es que te pille un chaparrón de camino al coche?
Presumir antes que usarlo
No cabe duda que estamos ante un reloj que entra por los ojos. Su diseño es espectacular, imponente y con una personalidad que el modelo estándar ha ido perdiendo con los años. Entiendo perfectamente a quien lo compra solo por estética pues su caja de titanio y esa pantalla completamente plana rodeada por un bisel protector llaman la atención. Transmite una sensación de resistencia y exclusividad brutal. Queda bien con ropa deportiva, pero también tiene un pase con ropa de oficina si sabes elegir bien la correa.
El problema viene cuando pasas de la contemplación al uso real durante catorce horas seguidas. Aquí es donde entran en juego el peso y las dimensiones. Estamos hablando de una caja de 49 milímetros y un grosor que se nota desde el primer minuto. Si estás acostumbrado a un reloj tradicional grande, no te asustará. Si vienes de un Apple Watch normal, el cambio es drástico.
Al final, en el día a día, ya sea trabajando, entrenando y, sobre todo, durmiendo, el Ultra 3 se nota. Choca con los puños de las camisas estrechas, molesta sutilmente al apoyar las muñecas para escribir en el teclado del ordenador y su peso se deja sentir al hacer gestos rápidos. No es un reloj incómodo, pero está lejos de la ligereza imperceptible de un Series 11.
Al menos, tiene buena batería
Sin embargo, hay un argumento de peso que destroza cualquier queja sobre su tamaño: la batería. Esta es la verdadera razón por la que un usuario se enamora del Ultra 3. Con el modelo estándar, vives con la ansiedad de pasar por el cargador cada noche si quieres medir tu sueño. Con el Ultra 3, esa preocupación desaparece por completo.
Lejos de la montaña, gestionando notificaciones, respondiendo alguna llamada, pagando en el supermercado y con una hora de entrenamiento diario, la batería estira fácilmente hasta los tres días completos. Sí, es una cifra irrisoria si la comparamos con modelos Android, como el Huawei Watch Fit 5 y sus dos semanas de duración, pero, entro del ecosistema de Apple, es lo mejor.
Un precio prohibitivo… para algunos
Por supuesto, no podemos obviar el factor precio. El Apple Watch Ultra 3 se mueve en la frontera de los mil euros, una cifra que triplica el precio de salida de muchos relojes competidores y supera con creces al Series 11. ¿Merece la pena pagar ese extra? Si miramos la lista de funciones puras, la respuesta es no.
La pantalla más brillante bajo el sol, la sirena de emergencia o el sensor de profundidad profunda son totalmente inútiles entre el tráfico y el metro. En este caso, el Series 11 ofrece la misma fluidez, idénticas aplicaciones de salud y un diseño mucho cómodo por mucho menos dinero.
Ahora, si te sobra el dinero, te apasiona su estética robusta y estás dispuesto a aceptar que vas a llevar un dispositivo notablemente más pesado y voluminoso en la muñeca, adelante. No hay un reloj de Apple que te de una autonomía de tres días y resista tanto los accidentes.
