Los últimos procesadores de Qualcomm están poblando por completo el segmento de los móviles más premium, pero, lejos de conformarse con esto, la marca estadounidense ha aprovechado el MWC 2026 de Barcelona para presentar el Snapdragon Wear Elite, un chip pensado para relojes inteligentes y otros wearables y que llevarán a los próximos Samsung Galaxy Watch a lo más alto en cuanto a rendimiento.
Este nuevo procesador supone un salto brutal por su construcción y arquitectura, convenciendo a gigantes como Samsung y abriendo la puerta a una nueva generación de dispositivos que van a revolucionar la experiencia de un smartwatch tal y como la conocemos en la actualidad.
Un rendimiento multiplicado por 5
El principal secreto del procesador reside en su fabricación en un proceso de 3 nm. Teniendo en cuenta lo pequeño que es el espacio dentro de un reloj, reducir el tamaño es esencial para dar lugar a mejoras en otros componentes y reducir el sobrecalentamiento. Asimismo, Qualcomm ha utilizado una CPU de 5 núcleos, un núcleo principal a 2,1 GHz para tareas exigentes y cuatro de alta eficiencia a 1,9 GHz.
¿Qué significa esto para los usuarios? Pues un rendimiento general multiplicado por 5 y hasta por 7 para la capacidad gráfica si lo comparamos con la anterior generación. Esto significa el adiós definitivo a los tirones y el lag molesto al desplazarse por los menús de Wear OS, logrando que aplicaciones como Google Maps o Spotify se muevan con una velocidad pasmosa. Esto, además de permitir animaciones fluidas en las esferas del reloj, sin que afecte al rendimiento general.
Mejoras en funciones de IA y batería
Hasta ahora, cuando le pedías algo al reloj a través del asistente, el dispositivo tenía que enviar el audio al móvil, luego a la nube y volver al smartwatch. El nuevo Snapdragon Wear Elite elimina pasos innecesarios al incluir una NPU Hexagon dedicada a la inteligencia artificial.
Este hardware es capaz de ejecutar modelos de IA de hasta 2.000 millones de parámetros directamente en el dispositivo. En el día a día, esto quiere decir que el dictado por voz funcionará de manera instantánea y sin errores, cancelación de ruido activa en las llamadas, resúmenes de notificaciones, entrenadores virtuales que analizan la salud en tiempo real… toda una revolución para los futuros relojes inteligentes que llegarán a lo largo del año. Una tecnología que permitirá llevar a cabo nuevas funciones, tareas y completar procesos en un menor tiempo, otorgando ventajas a los relojes que hasta ahora no tenían, pero para descubrir las posibilidades, tendremos que esperar a las novedades en software.
La batería es otra de los apartados que se ve beneficiado con esta nueva arquitectura del procesador Snapdragon Wear Elite de Qualcomm, al igual que mediante el uso de baterías de silicio-carbono, las cuales han ganado mucha popularidad en la industria durante los últimos meses. Esto asegura un 30% más de autonomía en los relojes que utilicen el chip. Esto unido a un sistema de carga rápida capaz de proporcionar un 50% de energía en tan solo 10 minutos, ideal para cargarlo mientras te preparas para salir. En cuanto a la conectividad. soporta Bluetooth 6.0, WiFi de bajo consumo, chip de banda ultraancha (para usar el reloj como llave del coche) y conexión satelital para mensajes de emergencia sin cobertura.
Protagonista de los próximos relojes con Wear OS
Se ha confirmado que los próximos Galaxy Watch que Samsung estrenará este año utilizarán el Snapdragon Wear Elite, mientras que Google también ha su sistema operativo para sacar el máximo partido al procesador en los relojes con Wear OS. De modo que los relojes con este sistema operativo están más cerca que nunca de alcanzar la experiencia fluida y optimizada de un Apple Watch, aunque habrá que verlos en la práctica para confirmar esta afirmación.
